El “milagro económico” de un apagón: Turbo descubrió el poder de sus playas
Por Tom de Arco, comerciante, docente y líder de Turbo
El apagón eléctrico registrado durante 11 horas en Urabá el pasado 26 de agosto dejó una curiosa lección económica para Turbo: cuando se apagaron las luces, se encendió el turismo.
Lo que parecía una jornada de dificultades y molestias terminó en un día de alta actividad turística para el Distrito. Las playas de Turbo recibieron visitantes, los comerciantes tuvieron movimiento y quedó en evidencia una realidad que merece mayor atención: el turismo puede convertirse, en el corto plazo, en uno de los principales motores económicos de Turbo.
Turbo es un Distrito PINTUCOL: Portuario, Industrial, Turístico, Comercial y Logístico. No es una simple palabra. Es un acrónimo que he diseñado para recordar, de manera nemotécnica, las cinco grandes aristas sobre las cuales debe construirse nuestro desarrollo distrital.
El puerto que esperamos
La gente de Turbo permanece expectante frente a los grandes beneficios económicos que se anuncian con la puesta en marcha de las terminales portuarias de Puerto Antioquia, Puerto Pisisí, Puerto Cirilo y Puerto Progreso. Conviene hacer una precisión: en Turbo no se están construyendo puertos; se están construyendo terminales portuarias.
Como Distrito Portuario, esperamos que ese desarrollo se traduzca en mayores oportunidades, empleos, ingresos y bienestar para la población local. Sin embargo, en materia de resultados económicos para la gente del pueblo, todavía sentimos que existe una deuda.
Siempre he dicho que quien mucho espera, “todo” le parece poco.
Pero también es necesario preguntarnos cuánto de ese gran movimiento portuario está llegando efectivamente a los bolsillos de los turbeños. Diariamente veo pasar numerosos barcos frente a mi casa. Eso demuestra que a Puerto Antioquia le está yendo bien. Pero la pregunta sigue siendo:
¿Cómo hacemos para que a Turbo también le vaya bien?
Las otras aristas de PINTUCOL
El Distrito Industrial todavía no despega. Las grandes industrias no terminan de llegar a Turbo. El Distrito Comercial, por su parte, atraviesa momentos difíciles. Las quejas de sus actores son suficientemente elocuentes para entender que necesita atención y estrategias de reactivación.
El Distrito Logístico avanza de la mano del desarrollo portuario. Sin embargo, mientras observamos una creciente especulación con la tierra —y cómo algunas de las mejores áreas terminan en manos foráneas—, la construcción de grandes bodegas y plataformas logísticas avanza a un ritmo todavía lento. Entonces aparece el turismo.
Cuando se apagó la luz, se encendió el turismo
El apagón programado por EPM el 26 de agosto, que dejó sin energía eléctrica a buena parte de Urabá durante aproximadamente 11 horas, produjo una consecuencia inesperada: reactivó el turismo en Turbo.
Las playas se convirtieron en una alternativa natural para cientos de personas que buscaban escapar del calor, descansar, compartir en familia y disfrutar del mar. Restaurantes, vendedores, transportadores, pequeños comerciantes y prestadores de servicios encontraron en esta jornada una oportunidad para generar ingresos.
Fue, en cierto modo, un experimento económico involuntario.
Y el resultado fue contundente: de las cinco aristas de nuestra distritalidad, el turismo es quizá la actividad con mayor capacidad de democratizar la economía.
¿Por qué?
Porque no requiere exclusivamente de grandes capitales. Una familia puede participar ofreciendo alimentación; otra, transporte; otra, alojamiento; otra, productos artesanales; otra, servicios recreativos. El dinero circula rápidamente entre pequeños y medianos actores locales.
Turbo tiene mucho más que Playa Dulce
Según el Decreto Distrital 1431 de 2024, Turbo cuenta con 15 playas turísticas. Sin embargo, por la atención que reciben, pareciera que solamente existiera Playa Dulce. Turbo tiene un enorme potencial en sus playas rurales.
Lugares como La Martina y Camerún poseen condiciones naturales que pueden convertirse en verdaderos atractivos turísticos, siempre que existan las condiciones mínimas para que visitantes y habitantes puedan llegar y disfrutar de ellas.
El problema no es la falta de belleza. El problema es la falta de infraestructura.
Por eso, respetuosamente, hago un llamado al alcalde y a la Administración Distrital de Turbo: ayúdennos a ser más competitivos en turismo.
No estamos pidiendo lujos. Estamos solicitando condiciones básicas para competir: vías de acceso y saneamiento básico.
Comencemos por las vías de acceso a las playas rurales. Es una petición que hemos formulado reiteradamente desde sectores como La Martina y Camerún.
Si queremos que el turismo sea una verdadera industria, debemos garantizar que los turistas puedan llegar.
El salvavidas económico de Turbo
No podemos esperar exclusivamente a que los grandes proyectos portuarios, industriales y logísticos resuelvan el futuro económico de Turbo.
Tenemos que aprovechar lo que ya tenemos. Turbo tiene algo extraordinario: mar, playas, naturaleza, cultura, gastronomía y una ubicación privilegiada en el Caribe antioqueño.
El turismo puede generar oportunidades para miles de personas y distribuir de manera más amplia los beneficios económicos del territorio.
El apagón del 26 de agosto nos dejó una paradoja que no deberíamos pasar por alto: cuando EPM apagó la energía, Turbo encendió una posibilidad.
Fue una demostración espontánea de la capacidad que tienen nuestras playas para dinamizar la economía. Por eso, más que una anécdota, este episodio debería convertirse en una señal para quienes toman decisiones.
El turismo puede ser el salvavidas económico de Turbo.
Coda
Gracias, “San EPM”, por mostrarnos a los turbeños, mediante un apagón de 11 horas, algo que llevamos años diciendo: Turbo tiene en sus playas una fuente de riqueza que todavía no hemos sabido aprovechar plenamente.
Ahora nos corresponde convertir ese “milagro económico” de un día en una política permanente de desarrollo turístico.







