Cangrejeando | Turbo 100% de cumple

Este 28 de agosto en el cumpleaños 181 años de Turbo, no quisiera hablar de la belleza de mi mar y su curvatura verde-azul del canto mañanero de las gaviotas, de la brisa veraniega que embelesa, de la chalupa varada contando sus nostalgias a la cariñosa arena, del sol que duerme en el ocaso, de la luna misteriosa que abre paso a los cardúmenes de jureles, de la negra abanicando su falda al ritmo del bullerengue y el negrazo que le coquetea vestido de blanco al son de una tambora.

Ni hablar del biotipo de sus deportistas, ni del sexapil de sus mujeres; cual palmeras sedientas de mejor trato, no quisiera hablar del cochero, del carretillero, del vendedor que grita: «aguacates, piñas, bananos, mazamorra y rellenas». Bejarano que vende de todo y te regala chismes, ni quiero recordar al Cacha, a Serocha, a Tres Presitas, a Gilacho, al Torcio que espera que la cambien de cabrilla y dejar de oler peos de caballo.

No quiero aguar mi boca con tapao de bocachico comprado donde la Zarca, o arroz de cangrejo con huevas amarillas preparado por Taide. Ni ser nostálgico con los bailes tocados por los Poporepos donde Alomía, o los Caracoles del Mar de Eusebio Campillo, y el traqueteo de timbales en la manos de Goyo Mesa, en Tukurena del Chino Arias, y Milton «Cabezas» el animador.

Ni recordar los reinados cuando las bellas de los barrios eran famosas y consentidas por ocho días, ni de las casetas de amaneceres y cobeteos al son de los picos que competían por el favor del público gozón y culión. No quiero acordarme de nuestra fe por Jesucristo en los días santos, con sonar de campanas y el sonido de chicharra de una matraca, con el viacrucis en silencio; creíamos exculpar nuestros pecados del demonio, del mundo y de la carne.

No quiero recordar a nuestro río Turbo, pirateados por colonos sin escrúpulos ante el silencio cómplice de todos. Hoy las aguas putrefactas llegan lentas al Waffe que también muere, cerramos los cauces de las corrientes y ante la meada de un gongoronchí se vuelven locas las aguas. Ni acordarme de SINDEBRAS, hombres al servicio de la industria bananera, quienes dinamizaban la economía; hoy quienes los vendieron como Judas sufren su mala suerte por dejarse engañar por quienes nunca nos han querido.

No quiero recordar que mendigamos un puerto al poder político y empresarial por no creer que es una lucha de todos, que la redención está en nuestras manos, en el poder político que demos a los nuestros. Quiero la unidad, que apoyemos a un hijo nuestro, como Edgar Morales para que desde el Capitolio nos escuchen, hay que hacer pedagogía cuerpo a cuerpo con la gente de todos los rincones de Turbo para rescatar los 22 mil votos que fueron suyos y se perdieron como arte de magía en una Registraduría cuestionada.

No quiero pensar en una administración descapitalizada que soporta un paro por salarios, espina dorsal de todo el que trabaja para darle vida digna a las bocas que mantiene. Quiero pensar que aún Felipe nuestro alcalde tiene buena fe y las cosas les saldrán mejor.

Quiero aplaudir a Alejandro Abuchar quien se mete en la catedral de los duros pisando fuerte defendiendo nuestras ambiciones parroquiales.

Quiero sería de mi vida sin el calor de sus gentes que amo y el brillo del pueblo que con sus falencias y fortalezas adoro 100%. Con cariño y abrazúo.

Los 181 años podemos rescatarlos con dos administraciones de coraje y sentido de pertenencia cangrejera.
Viva Turbo ¡carajo! se las dejo ahí, Roco..

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