Luis Carlos Suárez Ortiz, oriundo de Jardín, Antioquia, el empresario fundador del reconocido almacén de artículos eléctricos, primero en la región desde hace 46 años, falleció en la madrugada del miércoles 16 de agosto del año 2023.
Su deceso se produjo 48 años después de haber llegado a administrar el hospital de Apartadó, pero su espíritu de visionario lo llevó a fundar con poco más de 100 mil pesos en 1977 el primer negocio de artículos eléctricos «en sociedad con un hermano», recordó su hija Tatiana, mientras velaban las cenizas de su padre el jueves 17 de agosto en la funeraria San Nicolás de Apartadó, a pocos metros del hospital que un día lo perdió como administrador.
Entre las dos y seis de la tarde estuvieron en la sala de velación, terminado el homenaje póstumo con una sagrada eucaristía con masiva asistencia, la sala llena y los vehículos cubrían más de tres cuadras a la redonda.
Sus dos hijos, Tatiana y Sergio, al lado de la esposa, socia de siempre desde diciembre de 1975, María Elena Granados, seguirán estando al frente de la empresa que con orgullo han transformado en una de las primeras en usar las nuevas tecnologías para mantenerse en el mercado.
La muerte de don Luis Carlos Suárez Ortiz, a los 74 años de edad, causó tristeza entre familiares y amigos, pero también empezaron a elaborar el duelo seguros de que el ejemplo del hombre que puso a funcionar el negocio en 1977 al frente de RCN y quien luego tuvo la visión de mudarse a su actual local cerca de la plaza de Mercado y la Terminal de Transporte, cuando nadie daba un peso por el sector; debe continuar.
Terminó la vida siendo granjero
En 2018 a Luis Carlos le diagnosticaron Lupus, lo que no fue impedimento para retirarse de Electro Urabá en 2019, y comenzar una nueva empresa en la finca del hijo Sergio en Necoclí, sembró limón Tahití, crió gallinas y plantó frutales: «Pasó años allá disfrutando de la soledad, la paz de la naturaleza, de comer pescado apanado del restaurante donde Enelvia», recordó entre lágrimas y sonrisas su hija Tatiana.
En febrero de 2022 volvió a vivir en El corregimiento El Reposo, en su casa de siempre, al lado de su esposa. No era hombre de muchas palabras, sino de mucha acción, lo que marcaba su personalidad:

«No era de dar consejos sino de actuar con integridad, eran un hombre tan positivo que hasta el último momento (aún en la UCI) cuando le preguntaban cómo estaba, decía muy bien, lo máximo que dijo fue «muy regular» su último día de vida. Era demasiado puntual, para trabajar, para un paseo, una reunión social; tanto que falleció a las 2:00 en punto del 16 de agosto», enfatizó Tatiana.
Como buen oyente logró aprender de manera autodidacta de Ingeniería eléctrica, contabilidad, comercio, ganadería, agricultura. «Todo lo hacía bien hecho, sin reparo de dinero, no porque le sobrará, sino que apreciaba quien hacía bien su trabajo. Era extremadamente buena paga, tanto que cuando llamaban a cobrarle los proveedores, después de dos llamadas si no tenía se endeudaba hasta el cuello por pagar. Nos enseñó demasiado con el ejemplo, que no es la mejor manera de enseñar, sino la única», le dijo Tatiana a La Chiva de Urabá.
Luis Carlos descansa en paz, sabiendo que Tatiana y Sergio Suárez Granados, la nueva generación de su emprendimiento, seguirán creciendo su legado.


