Argelio Cuadrado, el cantor del pueblo desde niño perdió la visión, pero no la pasión de vivir

Por Jairo A. Banquett P.

La historia de Argelio Cuadrado la hizo canción con ese título “Mi Historia”, de una familia grande, pero él no contó con ellos, era ciego de nacimiento, se tuvo que aferrar a Dios, quien siempre lo tuvo en cuenta y lo dotó de los dones de la música, como su riqueza.

Con apenas cinco años de edad, se le murió la mamá, y a los pocos meses perdió su visión, el papá lo abandonó cuando tenía cinco años lo dejó con unos primos y a los ocho años lo abandonó definitivamente, dejándolo en compañía de un primo, Rafael Humberto Ramos, a quien Argelio ama y le agradece todo.

Comenzó a defenderse, aprendió a tocar acordeón a los 12 años y se rodeó de amigos: “De ciego también se vive, así he podido mostrarles, basta que sea uno sencillo, lo que tiene es que cuidarse”, dice en su canción autobiográfica

Argelio Cuadrado nació el 14 de enero de 1960 en San Pedro de Urabá, Vereda El Bongo, estando niño se dio cuenta como su padre biológico perdió una finca en San Pedro de Urabá, por andar bebiendo ron y jugando gallo.

La mamá murió de parto en la vereda El Azúcar, cuando él tenía menos de cinco años

Argelio dice que la música le gustó desde que estaba en la barriga de la mamá. Lo primero que aprendió a tocar fue la caja, el único regalo de su padre biológico que le compró una por 10 pesos, lo que valía un jornal campesino de la época.

Su cercanía con el acordeón fue en un conjunto con los hermanos del papá de crianza, a quienes les tocaba la caja, aprendió a tocar el acordeón, se abrió y armó su grupo. “Gallito Fino” se llama la canción con la que aprendió a tocar el acordeón: “Pobre del gallito fino lo llevaba a la gallera y un pollo blanco lo mató, el pollito fino se acabó el pollito blanco lo mató”.

Perdió la vista

Argelio perdió la vista a los cinco años, al nacer veía poquito, vio los colores, el cielo, la naturaleza, las flores, los animales. El papá lo llevó al hospital y ahí lo dejó durante un año, los médicos lo operaron y terminó de perder la poca visión que tenía. Sobrevivió en el hospital porque se ganó el cariño de las enfermeras; ellas le surtían la lonchera, cuando el papá regreso al hospital lo dejó definitivamente con los primos.

Su primer acordeón

El Papá de crianza sacó un crédito en la Caja Agraria para una cosecha de maíz, compró cinco marranos para que Argelio los cuidara con la promesa de que el producido sería para comprar el acordeón, pero los marranos les dio peste y se murieron, sin embargo, el primo le dijo que comprarían el acordeón, pidió otro crédito y se lo compró.

Le cayó la boca a los vecinos que habían ofrecido hacer una colecta, pero ninguno cumplió, el día que llegó con el acordeón a su casa, todos corrieron para ver si había fracasado, pero tocó y les regaló la primera parranda con su propio acordeón.

“Vamos a grabar, pero nadie me creía”

“Vamos a reunir para grabar”, decía, pero tampoco nadie le creía y se burlaban de él. Al final unas cuantas personas aportaron cuatro y cinco mil pesos, Argelio ahorrando de lo que le pagaban en los bailes, reunió 250 mil pesos la mitad de lo que costaba y grabó en 1994 en el estudio del locutor monteriano Cesar Solano Cortez.

Grabó 10 temas, siete de su autoría y pegó tres que hoy siguen siendo éxitos: “Omaira, La Guerrillera”, “Por ser casado” y “El Pastelito”. Al final Cesar Solano, no le cobró el resto del dinero. Alcanzaron a vender 1.500 LP, al por mayor a 7.500 pesos y a 10 mil al detal. Un abogado amigo de Solano prestó el dinero para imprimir las primeras mil copias en acetato. “Gracias a ellos soy Argelio Cuadrado”, dice en las entrevistas.

“La verdad es que la gente me ve cantando en una tarima, pero nadie sabe el sufrimiento que yo viví desde que mi mamá murió, y después de que yo perdí la vista hasta lo que he vivido, pero eso no es para todo el mundo”.

“Uno es lo que quiere ser, si quiere ser inútil es inútil, si quieres ser fuerte es fuerte”

Argelio está seguro que las ratas más grandes están en el Congreso, y que, “Al hombre del campo no le ayuda el gobierno lo que le quita a los capos, se lo reparten entre ellos”. Por eso una de sus producciones se llama “Montón de ratas”, y tiene otros éxitos, como “La Perra de mi Prima”-“El Chuzo de Argelio”. “El que no tiene plata vive de los antojos. y mira una muchacha, ahí se le van los ojos, ¿no puede invitarla a bailar? ¡Qué vaina!”

Argelio el autor de la Platanera de Arboletes a Necoclí, cuando le nace una inspiración llama al hijo, o a la esposa, para que la escriban y luego la graban en el celular.

Argelio Junior el heredero

Su gran repertorio, enraizado en el vallenato sabanero, ha multiplicado a sus seguidores por toda Urabá, Córdoba y Sucre, pero ahora loa compaña su hijo, Argelio Junior, quien maneja el grupo y toca los timbales. Ambos forman un equipo inseparable. Su música trasciende las fronteras físicas y emocionales, llegando al corazón de su fanaticada, y lo mejor, que hay Argelio Cuadrado para rato.

error: Content is protected !!