Incautaron 25 toneladas de cemento en el río Atrato
En el marco de una estrategia nacional que busca cerrar el paso a quienes se dedican al narcotráfico, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, adelanta una campaña orientada a dificultar el acceso de estructuras criminales a insumos que históricamente han sido desviados hacia la producción de sustancias ilícitas.
Una de las iniciativas en marcha es la convocatoria para encontrar un aditivo especial para la gasolina, que permita que el combustible siga funcionando normalmente en vehículos y motores, pero pierda su utilidad en actividades ilegales. Según el Gobierno, este avance tecnológico permitiría cortar una de las fuentes más sensibles para el abastecimiento de grupos dedicados al narcotráfico.
Al mismo tiempo, las autoridades refuerzan los controles sobre materias primas como el cemento, insumo que suele ser desviado desde zonas rurales. Por ello, se han intensificado las inspecciones en corredores fluviales estratégicos, como el Atrato, y en estaciones de gasolina ubicadas cerca de regiones donde existen cultivos ilícitos.
En una de estas operaciones conjuntas, la Brigada 15 del Ejército y la Armada de Colombia incautaron 25 toneladas de cemento que eran transportadas sobre el río Atrato, material que —según información preliminar— habría sido destinado a actividades asociadas a la producción de sustancias ilícitas. Este golpe representó un impacto de más de 18 millones de pesos a las finanzas de estas estructuras criminales.
Con estas acciones, el Gobierno Nacional reafirma su estrategia de cerrar el cerco logístico y financiero de los grupos ilegales, combinando innovación, control territorial y operativos de interdicción.
Insumos controlados por el Estado utilizados por estructuras criminales
El Gobierno colombiano mantiene control estricto sobre una serie de sustancias y materiales que, además de tener usos industriales legítimos, son desviados por grupos ilegales para la fabricación de drogas ilícitas. Entre los insumos de mayor vigilancia se encuentran: Ácido clorhídrico, Ácido sulfúrico. Permanganato de potasio, Cal viva, Cemento gris (como material asociado a construcciones ilegales y procesos clandestinos). Amoniaco, Soda cáustica (hidróxido de sodio)
Solventes orgánicos con uso industrial, como: Tolueno, Xileno, Acetona, Éter etílico.
Combustibles y derivados
Gasolina y ACPM, cuya venta está regulada en zonas de influencia del narcotráfico. Mezclas de combustibles, lubricantes y otros productos energéticos susceptibles de desvío.
Materiales complementarios bajo observación
Plásticos, tuberías y recipientes industriales usados por grupos ilegales para mimetizar laboratorios. Reactivos de laboratorio que, aunque legales, requieren trazabilidad.
Las autoridades mantienen controles de compra, transporte y distribución de estas sustancias para evitar que caigan en manos de organizaciones criminales.

