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Con su cliente 100 mil, EPM consolida el servicio de acueducto en el Urabá

La empresa lleva 12 años en la región por medio de la filial Aguas Regionales. Además de cerrar brechas de acceso al acueducto, el objetivo es mejorar en saneamiento.

Cuando Janeth Payares llegó a vivir al barrio El Jazmín, del corregimiento El Reposo, en Apartadó, no esperaba encontrarse con una vivienda sin servicio de agua potable. Ella y su familia llegaron desde Moñitos, en Córdoba, donde recibían agua, pero cada dos o tres días. Después de varias semanas solventando las necesidades del nuevo hogar con agua de lluvia y la ayuda de un vecino, decidieron solicitar a EPM la instalación del acueducto.

“No sé cómo vivían las personas allí antes”, dice esta mujer, madre de tres hijas y esposa de un pastor cristiano. Su nuevo hogar se acondicionó como lugar de culto, razones de sobra para necesitar un servicio confiable de agua potable. Janeth no sabía que, con su solicitud, se convertiría en la cliente número 100 mil del servicio de acueducto de EPM en el Urabá.

El tiempo que le tomó a EPM llegar a este hito se cuenta desde 2008. Entonces, se constituyó la filial Aguas Regionales, la segunda más grande del Grupo EPM y de la cual son socios los municipios de la zona de influencia.

Hernán Andrés Ramírez Ríos, gerente de Aguas Regionales, cuenta que para ese primer momento los usuarios eran 49.725, es decir que se duplicaron en 12 años hasta llegar a una cobertura urbana promedio de 93 %. “Gracias a la credibilidad, gracias a la confianza, gracias al trabajo interinstitucional que como empresa hemos hecho con los municipios podemos decir hoy que tenemos ya ese usuario 100 mil”, afirma Ramírez.

El gerente también explica que uno de los mayores retos desde el punto de vista técnico es cerrar las brechas de cobertura. La región urabaense tiene dificultades en continuidad, cobertura y calidad, en parte por su tamaño. Por ejemplo, Apartadó por sí solo tiene el 30 % de todos los usuarios actuales de Aguas Regionales. 

Los esfuerzos en infraestructura permiten que Janeth Payares cuente cómo ahora no recibe agua cada dos o tres días, sino permanentemente. Ella todavía la almacena, pero sobre todo para economizar, pues apenas en septiembre iba a recibir la primera factura del servicio con una fracción diferida del costo de instalación. Resalta que es agua apta para el consumo humano y para todas las demás actividades propias del hogar.

Detrás de ese disfrute del agua está el trabajo que resume el gerente Ramírez: “Hemos invertido más de 200 mil millones de pesos para fortalecer, desarrollar, renovar y extender infraestructura en la subregión, desde la captación del agua hasta la mejora en las plantas de potabilización, renovación de las redes de conducción y distribución, tanques de almacenamiento (hemos incrementado nuestra capacidad en más de 70 % en Urabá) y le estamos trabajando muy fuerte a todo el tema de saneamiento”.

Ahora Aguas Regionales le está apostando a la construcción de plantas de tratamiento de aguas residuales: cinco en total, una para cada municipio, que ya están diseñadas y sus proyectos en la ruta para ser aprobados. “Lo que sigue, para no impactar la tarifa [porque el 90 % de usuarios es de los estratos 1 y 2], es gestionar los recursos para la construcción de esas plantas a través de aportes bajo condición con el Gobierno nacional o departamental”. Para ello se requieren alrededor de 150 mil millones de pesos.

Otros proyectos que vienen para la región son la construcción de una red aérea de acueducto en el distrito de Turbo, donde ya existe un piloto de este sistema. Se trata de instalar más de 13 kilómetros de redes en postes de 7 metros de altura. Esto cuesta más de 5 millones de dólares. También la construcción de un “alcantarillado por vacío” para zonas de manglar donde es imposible instalar redes subterráneas, y la identificación de nuevas fuentes de abastecimiento de agua que disminuyan el riesgo de interrupción del servicio en las épocas secas.

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