En Los Palmitos fue sepultado Lisandro Meza

En un tarde lluviosa, como muestras de las lagrimas del cielo, fue sepultado el artista de música sabanera Lisandro Meza, el cantante de Las Tapas y Canción para una Muerte Anunciada, quien murió en  la tarde del sábado 23 de diciembre, de 2023, a la edad de 87 años.

Lisandro Meza permaneció  17 días en la UCI de la Clínica La Concepción de Sincelejo, Sucre, en donde murió sin conocer la escultura que el viernes 15 de diciembre le habían instalado en la Plaza de Majagual.

Meza  fue muy querido en Urabá, por temas parranderos como «Las Tapas», «La Miseria Humana», Estás Pillao», ‘Mi Carrito», «24 de Diciembre»,  y «Baracunatana», entre otras.

Meza estuvo en Discos Fuentes con el conjunto Los Corraleros de Majagual, pero después montó su propio conjunto y sello llamado Café Records.

Con Los Corraleros de Majagual, participó en canciones como Suéltala pa’ que se defienda, Hace un mes, La flaca de Vitola, entre otras.

Lisandro Meza también fue llamado El ‘Rey sin Corona, por su participación en el festival vallenato de Valledupar, sin lograr buena calificación por parte del jurado.

Desde finales de los 70, Lisandro viajaba a bordo de su bus llamado ‘Los Hijos de la Niña Luz’, en honor a su esposa Luz María Domínguez, madre de sus siete hijos.

En los Palmitos, Sucre, el 25 de diciembre se escucharon sus canciones desde su residencia, el polideportivo del barrio San Felipe   hasta el cementerio y en todos los establecimientos comerciales y casas del pueblo, la gente lloraba, cantaba, e izaba la bandera de Colombia.

 “El gran legado de mi padre es único, un artista que recorrió el mundo con esa sabiduría y humildad, ese gran ser humano que se ganó el corazón de toda Colombia y el mundo. Este es un legado que seguirá”, le dijo Juan José, uno de los hijos del cantante muerto a los medios de prensa.

El cuerpo del músico fue introducido en la bóveda en medio de un sonoro aplauso y las notas de una de sus canciones inmortales, como la Gran Miseria Humana: «Una noche de misterio/ estando el mundo dormido/ buscando un amor perdido/ pase por el cementerio/ Desde el azul hemisferio/ la luna su luz ponía/  Sobre la muralla fría/ de la necrópolis santa/ En donde a los muertos canta el búho su triste elegía/ La luna y sus limpideces a las tumbas ofrecía y pulsaba en la lumbria el arpa de los cipreses/ Con aquella logubreses de mi corazón hermana y me inspiraron con gana de interrogar a la parca entré a la glacial comarca de las miserias humanas…»

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