Después de 14 días de incansables labores humanitarias, el Puesto de Mando Unificado (PMU) establecido en la vereda Granizal de Bello, norte del Valle de Aburrá, concluyeron las operaciones de búsqueda y rescate, tras la recuperación del último cuerpo desaparecido como consecuencia del movimiento en masa ocurrido el pasado 24 de junio.
Entre Bello y Medellín, fue uno de los deslizamientos más fuertes en la historia de ese Municipio, que al final dejó 27 personas fallecidas. La tragedia generó la solidaridad de todo el sector de Granizal y del departamento de Antioquia.
Desde el primer momento, la Alcaldía de Bello, el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres de Antioquia (DAGRAN), la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), el Ejército, los bomberos y demás organismos de socorro, desplegaron todos sus recursos técnicos y humanos para enfrentar esa tragedia. Las labores incluyeron uso de maquinaria pesada, equipos de rescate canino, drones de monitoreo y apoyo psicosocial a los familiares de las víctimas.
“No descansamos ni un solo día, nuestra prioridad siempre fue recuperar a cada una de las personas desaparecidas y acompañar a las familias en su dolor”, expresó uno de los coordinadores del PMU en Bello.
Durante las dos semanas de operación, las difíciles condiciones del terreno, más las lluvias continuas, el riesgo de nuevos deslizamientos, fueron desafíos para los equipos de rescate. Pero el esfuerzo de las autoridades locales y nacionales, lograron concluir la operación humanitaria de rescate de todas las víctimas.
La comunidad de Granizal, ahora espera que las autoridades realicen los estudios técnicos y geológicos para determinar nuevas zonas de riesgo y proceder con las reubicaciones, mientras continúa la evaluación de daños y la entrega de ayudas urgentes a las familias que lo perdieron todo.
Resiliencia y solidaridad

La emergencia en Granizal dejó una nueva lección sobre la capacidad de respuesta de las instituciones y la solidaridad del pueblo antioqueño. Las muestras de apoyo de vecinos, voluntarios y organizaciones sociales no se hicieron esperar, y fueron fundamentales para brindar acompañamiento en los momentos más difíciles.
El municipio de Bello decretó varios días de duelo, rindiendo homenaje a las víctimas y reconociendo la labor de los socorristas y voluntarios que trabajaron sin descanso.

