La Chiva de Urabá destaca el éxito y resiliencia de Gustavo León Atehortúa González, de 81 años de edad, quien a su paso por Urabá, sigue dejando huellas.
Nació en Frontino, Antioquia, vino a Urabá de la mano de su papá Gustavo Atehortúa, vía aérea por el aeropuerto Gonzalo Mejía de Turbo, en 1962.
“En mi matrimonio con Nohemí Castaño tuvimos seis hijos, ocho nietos y un bisnieto en deporte hago bicicleta en la casa y camino lo más que puedo soy hincha de Nacional”, le dijo a La Chiva de Urabá.
A lo largo de su vida laboral ha estado en el sector financiero, agroindustrial y ferretero. Trabajó en la Caja Agraria y el Banco de Colombia. Fue un exitoso administrador en las fincas de Banano Pradomar, El Casco y Currulao.

Cuando la violencia se recrudeció en la región en 1985 se vio obligado a vender sus propiedades y se desplazó a la zona cafetera en Anserma, Caldas, pero nunca se rindió hasta volver a vivir en Urabá, en 1998.
“Estuve en Anserma dos años y como cafetero me fue regular y vendí la finca y me regresé para Urabá”, señaló.
A Don Gustavo también le fue bien en la crianza y educación de sus hijos, quienes hoy son empresarios en Urabá, entre ellos el Concejal Jorge Atehortúa, y Cesar, como él dice:

“Aquí estoy con la esposa y al lado de mis dos hijos Jorge y Cesar que son nuestros ángeles de la guarda; buenos hijos”.
La vida de Gustavo León Atehortúa González es un ejemplo de tenacidad y empeño que inspira a quienes lo conocen.


