El presidente Gustavo Petro instaló este domingo la IV Cumbre Celac–Unión Europea (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños – Unión Europea), que se desarrolla en Santa Marta, y propuso que este encuentro se convierta en un faro de la democracia mundial.
Ante la presencia de 12 jefes de Estado y de Gobierno, 6 vicepresidentes y 23 cancilleres de ambos continentes, el mandatario colombiano señaló que el diálogo entre pueblos debe prevalecer sobre la barbarie que hoy sacude al mundo.
“Quiero que la Cumbre de la Celac–Unión Europea, es mi deseo, sea un faro de luz en medio de la barbarie, y pueda decirle al mundo que encontrarnos, que dialogar entre varios, que una democracia global y que una humanidad libre es posible ahora, aun cuando la barbarie avanza y asesina a gentes”, expresó el jefe de Estado.
Petro se refirió al reciente hecho en el que más de 60 personas fueron asesinadas por el Ejército de Estados Unidos en aguas caribeñas, entre ellas un pescador colombiano, y lamentó que la democracia siga siendo un proyecto inacabado.
“Hablamos mucho de República, pero poco de democracia. La democracia quizás es un proyecto inacabado… una y otra vez ese poder del pueblo es sustituido, y aparecen las dictaduras, las tiranías, los despotismos, que aquí también en América hemos sufrido”, subrayó.
El mandatario también llamó a la reflexión sobre los conflictos que actualmente afectan al planeta, desde el Medio Oriente y Ucrania hasta el Caribe, e insistió en que América Latina y Europa deben ser ejemplo de diálogo y defensa de la vida.
“Cómo podemos ser faro del mundo democrático, encontrándonos aquí europeos, latinoamericanos y caribeños, sin caer en la tesis de que somos superiores, sin caer en la tesis que entonces somos para dominar, somos para dialogar”, afirmó.
Petro recordó que tanto en Europa como en América Latina existen procesos de integración que se inspiran en la libertad y la democracia, y que el reto ahora es redefinir esos valores frente a las crisis actuales.
Finalmente, el presidente destacó el valor simbólico de Santa Marta y la Sierra Nevada, que describió como “el corazón del mundo” para los pueblos indígenas, al afirmar que la defensa de la naturaleza y de la diversidad humana deben ser el centro de toda acción política.
“Si aquí esto cae, se destruye el mundo… Por eso quise que este lugar fuese el centro de esta reunión. La bandera sigue siendo la misma: una humanidad libre y una democracia global, que permita nuestras diferencias de todo tipo, que son nuestra riqueza”, concluyó.


