La Gobernación de Antioquia, a través del Departamento Administrativo de Gestión de Riesgo de Desastres –Dagran- y la Secretaría de Infraestructura Física, atiende las emergencias por lluvias que se han presentado en el departamento con profesionales especializados, maquinaria amarilla, apoyo psicosocial y ayudas humanitarias.
A la fecha, las lluvias han generado 272 emergencias, dejando 4.908 familias damnificadas. Las subregiones más afectadas son: Occidente, Urabá, Oriente y Suroeste.
El Dagran ha entregado a 2.633 familias antioqueñas kits de alimentos, de aseo familiar y de cocina, colchonetas, cobijas, tejas, ganchos metálicos, entre otros; los cuales se han entregado principalmente en las subregiones de Urabá, Suroeste, Occidente y Magdalena Medio.
Los Consejos Municipales de Gestión del Riesgo
“Nosotros enviamos el marco de actuación a los consejos municipales de gestión del riesgo, lo que nos permite hacer un monitoreo de los 125 municipios del departamento, identificar la necesidad y puntos críticos que puedan tener; adicionalmente, venimos capacitando a los consejos municipales de gestión del riesgo y vamos a tener una técnica para que los consejos comunitarios tengan conocimiento de la gestión del riesgo. Además, todos los días mandamos las alertas a dichos consejos”, explicó el director del Dagran, Carlos Ríos Puerta.
En Venecia, la Gobernación de Antioquia sigue coordinando el PMU (Puesto de Mando Unificado) y entrega ayuda humanitaria y un subsidio de arriendo temporal a 20 de las familias que fueron desalojadas.
Durante el fin de semana también se presentaron emergencias que fueron atendidas en Frontino, Caramanta, Armenia, Abejorral, Fredonia, Nechí y Caucasia.
Recomendaciones para Urabá
El Dagran realizó recomendaciones a los habitantes de los municipios ubicados en el Golfo de Urabá, como Arboletes, San Juan de Urabá, Necoclí y Turbo, donde, de acuerdo con el reporte del IDEAM, hay incidencia de ciclones tropicales.
Entre las recomendaciones se encuentran: reparar y asegurar techos y ventanas, evitar poner sobre el tejado objetos como piedras, ladrillos u otros elementos que puedan ser lanzados por los vientos fuertes, mantener limpios los techos, desagües, canales de aguas lluvias y el sistema de alcantarillado.


