El presidente Gustavo Petro confirmó a través de su cuenta en la red social X (antes Twitter) el inicio de una ofensiva militar de gran escala contra las estructuras del Estado Mayor Central (EMC), el grupo armado residual liderado por Iván Mordisco, en el departamento del Guaviare.
“He ordenado el bombardeo y la disolución militar del frente ubicado por las Fuerzas Militares”, señaló el mandatario en su publicación, dejando claro que el Gobierno decidió actuar con contundencia contra las disidencias que se apartaron del proceso de paz.
La orden presidencial se dio luego de las declaraciones del ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, quien confirmó que desde la madrugada del lunes se adelanta una “operación ofensiva” coordinada entre el Ejército Nacional, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional en una zona selvática del Guaviare, bastión histórico de las estructuras de Mordisco.
Según fuentes del Ministerio de Defensa, el objetivo de la operación es desmantelar los campamentos principales del Frente Armando Ríos, una de las columnas más fuertes de las disidencias en el oriente del país, responsable de extorsiones, secuestros, minería ilegal y control de rutas del narcotráfico.
¿Quién es Iván Mordisco?
Néstor Gregorio Vera Fernández, conocido como Iván Mordisco, fue uno de los primeros comandantes de las antiguas FARC que se apartó del proceso de paz firmado en 2016. Desde entonces lidera el Estado Mayor Central (EMC), la mayor estructura disidente surgida tras la desmovilización.
Mordisco tiene bajo su mando cerca de 2.500 hombres armados distribuidos en más de 20 frentes, entre ellos los frentes Armando Ríos, Carolina Ramírez, Antonio Ricaurte, Héroes de Marquetalia, Jhonier Arenas y Arcesio Niño, con presencia en Guaviare, Meta, Caquetá, Putumayo, Nariño y Cauca.
Su organización controla rutas del narcotráfico hacia Venezuela y Brasil, cobra “impuestos” a la minería ilegal y ejerce un fuerte dominio sobre comunidades rurales mediante amenazas, reclutamiento forzado y toques de queda, especialmente en el suroriente del país.
Enfrentado al Estado… y a otros grupos armados
Además de combatir al Estado colombiano, las disidencias de Iván Mordisco mantienen una sangrienta confrontación con las estructuras de ‘Calarcá Córdoba’, otro comandante disidente que encabeza el Bloque Jorge Suárez Briceño.
Ambos bandos se disputan el control de rutas del narcotráfico y rentas ilegales en regiones selváticas como Guaviare y Caquetá, lo que ha provocado desplazamientos, asesinatos de líderes sociales y confinamientos de comunidades indígenas y campesinas.
De acuerdo con informes de inteligencia y alertas tempranas de la Defensoría del Pueblo, esa lucha interna ha dejado decenas de víctimas civiles, consolidando una nueva fase de violencia en la Amazonía colombiana.
Por qué fracasaron los diálogos de paz
El Gobierno de Gustavo Petro había intentado incluir al EMC en su política de “Paz Total”, instalando mesas exploratorias de diálogo en 2023 y 2024. Sin embargo, las conversaciones se rompieron por varias razones:
Mordisco nunca detuvo sus acciones armadas y mantuvo el control de economías ilícitas. En repetidas ocasiones, sus frentes atacaron a la Fuerza Pública y a comunidades, violando los ceses bilaterales propuestos. El grupo impuso toques de queda y desplazamientos forzados, desafiando al Gobierno en regiones como Guaviare y Caquetá. La confrontación con otras disidencias debilitó cualquier posibilidad de una negociación unificada.
A mediados de 2025, Petro suspendió oficialmente los diálogos, acusando a Mordisco de “traicionar la confianza” y de usar los acuerdos para fortalecer su poder militar.
La nueva ofensiva: bombardeos y operaciones terrestres
La operación anunciada por el presidente incluye acciones aéreas de precisión, inteligencia satelital y patrullajes terrestres en áreas selváticas donde se presume que se refugian los principales mandos del EMC.
El ministro Sánchez aseguró que los bombardeos se realizan “con criterios de focalización y respeto al Derecho Internacional Humanitario”, y que las tropas buscan capturar o neutralizar a los máximos cabecillas.
Esta es la primera ofensiva de gran escala contra Mordisco desde el rompimiento de los diálogos, y marca un cambio de estrategia en la política de seguridad del Gobierno, que pasa de la negociación a la acción militar directa.
Consecuencias e impacto humanitario
La zona del Guaviare ha sido escenario de intensos combates, confinamientos y desplazamientos durante los últimos meses. Las comunidades locales temen nuevas afectaciones por la ofensiva.
Organizaciones sociales y defensores de derechos humanos han pedido acompañamiento humanitario inmediato y vigilancia sobre posibles abusos o daños colaterales.
Mientras tanto, el Gobierno sostiene que el propósito de la operación es recuperar el control territorial, proteger a la población civil y frenar las economías ilegales que financian la violencia en el suroriente del país.
“El Estado no puede permitir que quienes traicionaron la paz sigan dominando el territorio. La orden es clara: capturar o neutralizar a los responsables”, enfatizó una fuente del alto mando militar.
En contexto
El EMC, bajo el mando de Mordisco, es considerado el grupo armado ilegal más grande de Colombia después del ELN. En agosto pasado, el país se estremeció con el secuestro de 34 militares en Guaviare, atribuido a esta estructura.
En julio, se halló una fosa común con ocho líderes religiosos asesinados por orden de mandos locales de las disidencias.
Con esta decisión, el Gobierno de Petro busca recuperar la autoridad estatal en el suroriente del país y enviar un mensaje de firmeza a los grupos que, pese a los intentos de paz, persisten en la guerra.


