Durante la inauguración de la Universidad del Sur en Montería, el presidente Gustavo Petro evocó con profunda emoción la figura del poeta cordobés Raúl Gómez Jattin, uno de los autores más sensibles y complejos de la literatura colombiana.
“Hay que estudiar las páginas negras de Gómez Jattin”, expresó el mandatario, y se preguntó ante el público: “¿Por qué murió o por qué se mató Gómez Jattin?”. A continuación, se respondió a sí mismo en tono poético:
“Si no era porque ya estaba percibiendo en su sensibilidad de artista, de encadenador de palabras y sueños, que ese encadenamiento de palabras estaba llevando a Córdoba a un abismo (…) yo creo que él prefirió, antes de dejarse matar, morir por sí mismo, porque presentía lo que siguió después del suicidio”.
Petro relacionó la obra del poeta con los procesos de violencia y desplazamiento que vivió Córdoba, y aseguró que sus textos son “unas páginas negras que hay que estudiar (…) para comprender cómo la palabra antecedió al dolor del pueblo campesino”.
El mandatario cerró su intervención afirmando que “el sueño de Gómez Jattin se volvería realidad si pudiera mirar estos instantes de ahora, cuando Córdoba puede convertirse en potencia mundial de la vida en manos de su niñez, sus mujeres y su juventud”.
Raúl Gómez Jattin: un poeta con corazón de mango
La Chiva de Urabá presenta un resumen del texto “Raúl Gómez Jattin, un poeta con corazón de mango”, escrito por Francisco Alexander Forero Beltrán para Señal Memoria.
Raúl del Cristo Gómez Jattin nació en Cartagena el 31 de mayo de 1945, pero pasó su infancia en Cereté (Córdoba), donde creció rodeado de libros gracias a la influencia de su padre, abogado y apasionado lector.
Estudió Derecho en la Universidad Externado de Colombia, en Bogotá, pero abandonó la carrera para dedicarse al teatro. Poco después descubrió su verdadera vocación: la poesía. Regresó al “valle del Sinú”, tierra que inspiró su obra y donde publicó su primer libro, “Poemas” (1981).
Entre sus obras más destacadas se encuentran “Tríptico cereteano” (1988), “Poesía 1980-1989” (1989), “Retratos” (1992) y “El esplendor de la mariposa” (1993). Su estilo se distingue por una visión mística y panteísta de la naturaleza, reflejo del paisaje tropical que marcó su infancia.
A pesar de su talento, su vida estuvo marcada por la locura, la drogadicción y la indigencia. Murió el 22 de mayo de 1997, en circunstancias que aún no se esclarecen del todo: entre un accidente o un posible suicidio.
Raúl Gómez Jattin dejó un legado poético inmenso, profundamente humano y espiritual. Él mismo escribió alguna vez: “Los poetas, amor mío, son para leerlos; mas no hagas caso a lo que hagan en sus vidas”.


