25 empresarios paisas perdieron $45 mil millones en estafa con supuesto negocio de oro

Una historia que parece sacada de una serie de ficción, pero que es más real que nunca, tiene hoy a 25 empresarios de Medellín, enfrentando una amarga realidad; fueron víctimas de una estafa que supera los 45.000 millones de pesos, todo por confiar en una firma que prometía oro… y terminó vendiéndoles humo.

La empresa en cuestión, Global Handing, con supuestos negocios en exportación de oro a Estados Unidos y Francia, e incluso con vínculos con el Banco de la República, captó millones en inversiones de particulares, a través de una estructura empresarial que parecía sólida y confiable. Los afectados crearon la empresa Inverco, desde donde canalizaron las operaciones.

Muchos de los empresarios pusieron sus ahorros de toda la vida, vendieron casas, lotes, vehículos o se endeudaron. Al inicio, el negocio mostraba rentabilidad, había reuniones constantes y el dinero fluía. Pero la bonanza fue efímera.

Según reveló Blu Radio, comenzaron los retrasos en los pagos y las evasivas por parte de Global Handing. Alegaban que un giro internacional estaba bloqueado por Bancolombia, y que pronto se normalizaría. En medio de la desesperación, algunos incluso entregaron más bienes para “ayudar” a que la firma saliera adelante.

El oro, era plata… bañada

La confianza se derrumbó cuando los inversionistas empezaron a detectar irregularidades. Uno de los fundadores de Inverco, Rodrigo Rojas, denunció que Global intentó cubrir su incumplimiento exportando barras de plata bañadas en oro, con la complicidad de un empleado de Quantum LLC-USA, empresa estadounidense que también aparece vinculada a los negocios en Colombia.

En una audiencia, Andrés Felipe Arango, gerente de Global Handing, aceptó haber utilizado parte del dinero invertido para pagar deudas personales, y que el material que adquirían no era 100% oro. La otra socia, Nataly Ramírez Bernal, y la representante legal, Luz Stella Pérez Rengifo, también están en el ojo del huracán judicial.

Justicia que aún no brilla

Ha pasado más de un año desde que estalló el escándalo, y ni llamadas contestan. Los afectados iniciaron procesos legales, primero civiles, pero esperan que el caso pase al ámbito penal, dada la magnitud del fraude.

Aunque los paisas son reconocidos por su olfato para los negocios, esta vez el refrán popular se impuso: «De eso tan bueno no dan tanto». En La Chiva de Urabá estaremos atentos a que la justicia no se quede tan solo en promesas… como el oro falso.

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