En medio de un país polarizado y con miras a las elecciones presidenciales de 2026, Tomás Uribe Moreno, hijo del expresidente Álvaro Uribe Vélez, reavivó el debate político al asegurar que su padre estaría dispuesto a participar como candidato a la Vicepresidencia de Colombia. A través de redes sociales, Tomás denunció lo que considera una persecución judicial para evitar que Uribe retorne a la política electoral:
“Álvaro Uribe es el único líder que puede unir a la oposición democrática. Petro y Santos buscan neutralizarlo judicialmente antes de 2026, conscientes de que su participación, especialmente como vicepresidente, sería clave para derrotarlos”, escribió.
La declaración se conoce adportas del fallo en el proceso penal que enfrenta el exmandatario por presunto soborno a testigos y fraude procesal, cuyo veredicto será el 28 de julio de 2025.
¿Es legalmente viable?
Diversos juristas coinciden en que la Constitución prohíbe que un expresidente aspire a la Vicepresidencia, dado que esta figura podría reemplazar al mandatario en caso de falta absoluta, lo que se interpretaría como una reelección indirecta.
El artículo 197 de la Constitución Política prohíbe expresamente que quien haya ejercido la Presidencia vuelva a ocupar ese cargo, y el artículo 204 exige que el vicepresidente cumpla con las mismas condiciones de elegibilidad e inhabilidades del presidente.
“El expresidente Uribe no puede aspirar legalmente a la Vicepresidencia. Sería una burla al espíritu de la Constitución, que busca evitar la concentración indefinida del poder”, advirtió el exmagistrado Alfredo Beltrán.
Sin embargo, el abogado Abelardo de la Espriella, defensor del uribismo, sostiene que la restricción no es clara respecto a la Vicepresidencia y que sería legalmente posible, siempre y cuando Uribe no ejerza nuevamente como presidente.
¿Y políticamente?
Desde el punto de vista estratégico, la idea busca reagrupar a la oposición alrededor de la figura del líder natural del Centro Democrático. Aún con sus procesos judiciales, controversia y polarización que genera, Uribe conserva un gran capital político entre sus seguidores, especialmente en regiones como Antioquia, el Eje Cafetero y parte del Caribe.
Además, algunos analistas consideran que la propuesta de Tomás Uribe no busca tanto una candidatura real, sino generar presión política y victimización frente a los procesos judiciales que afronta el expresidente.
¿Una jugada para presionar o una fórmula real?
Tomás Uribe ha sido enfático en denunciar que la justicia colombiana estaría siendo utilizada con fines políticos. En ese sentido, el debate sobre la Vicepresidencia puede interpretarse también como una estrategia discursiva para denunciar «lawfare» (persecución política judicializada).
Mientras tanto, desde el Centro Democrático, otras voces —como la senadora María Fernanda Cabal— han propuesto a Uribe como cabeza de lista al Senado en 2026, una alternativa más viable legal y políticamente.
Aunque la idea de ver a Álvaro Uribe como vicepresidente calienta el escenario político, jurídicamente enfrenta obstáculos y políticamente divide al país.


