El Gobierno dispuso más de 2,5 millones de canastas alimentarias para el receso escolar

Con una inversión superior a $253.000 millones, la estrategia llegó por tercer año consecutivo a 110 municipios con alta inseguridad alimentaria y a 17 municipios en conmoción interior. La iniciativa asegura que estudiantes de comunidades rurales, indígenas, campesinas y urbanas continúen recibiendo alimentos durante los descansos académicos.

Durante esta vigencia, el programa cubrió territorios priorizados por sus altos índices de desnutrición y dificultades logísticas, entre ellos: Nariño, Caquetá, Bolívar, Putumayo, Cesar, Meta, Quibdó, Risaralda, Vaupés y Norte de Santander.

El Gobierno también destacó el trabajo conjunto con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), a través del cual se entregaron más de 400.000 bolsas de bienestarina, reforzando la nutrición de los estudiantes durante el receso escolar de fin de año.

Las entregas fueron coordinadas con rectores, supervisores del Programa de Alimentación Escolar (PAE), cabildos indígenas, juntas de acción comunal y autoridades locales, garantizando presencia institucional en todos los puntos autorizados.

Canastas con mejores productos

Para este receso escolar, las canastas alimentarias fueron fortalecidas con productos de mayor calidad y valores ajustados a las condiciones de cada territorio. Cada unidad contiene alimentos suficientes para la preparación en casa y asegurar una dieta adecuada mientras los estudiantes no asisten a clases.

Una política que no se detiene

La entrega de estas canastas se ha convertido en un apoyo directo para miles de hogares que durante los recesos escolares enfrentan mayores gastos y riesgos de desnutrición infantil.

Las cifras de 2025 marcan un hito: por primera vez un Gobierno aseguró entregas masivas de canastas alimentarias durante todos los recesos escolares del cuatrienio, priorizando a las familias que más lo necesitan y consolidando la alimentación escolar como una política continua y efectiva.

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