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A siete años del homicidio de Arneth Romero el crimen sigue impune

«No he podido superar esto, dame fuerzas hijo mío»

«Dame fuerzas hijo mío, ese es mi bebé, él me costó mucho trabajo para tenerlo y me duró menos, todos los días me llamaba a las 1:00 de la tarde, me preguntaba que si ya había comido, lo extraño mucho. Me doblaba los dedos, tengo muchos recuerdos de él, no he podido superar esto, tengo una tristeza. Le gustaba tomarme fotos, llamaba al peluquero para que me diera un turno, era muy especial», expresó Leonor Mendoza a La Chiva de Urabá.

La madre del instructor del SENA y voluntario de la Cruz Roja, Arneth Isaac Romero Mendoza, asesinado el 14 de abril de 2014,  manifestó que hasta hoy el crimen sigue impune. 

LOS HECHOS | Arneth fue encontrado desangrado, le cortaron el cuello y le dieron una puñalada en el abdomen. Le hurtaron un computador, ropa, lociones, zapatos, relojes, dinero, dos celulares, y dejaron desordenado el apartamento que tenía en el barrio Pueblo Nuevo de Apartadó. Horas antes de su muerte, recibió una llamada de un hombre, con quien habló en confianza y se quedaron de ver en una hora.


El dolor es latente en la familia

Edelmira Díaz Mendoza, la hermana; afirmó que han pasado siete años y los recuerdos siguen intactos: «Siempre me ha dicho en sueño que la muerte se la dejemos a Dios y eso estamos haciendo; yo he tratado que la familia siga unida, él nos reunía para regañarnos, ahora me toca a mí, pero no es igual, mi hermano hace mucha falta y en memoria de él avanzamos para salir adelante».

Aunque las evidencias iniciales hicieron presumir que el asesino fue una persona de confianza, hasta hoy se desconoce quién fue: «No sabemos nada, pero principalmente  yo si quiero saber quién lo mató, no se llevaron a cualquier persona, han sido cuatro años horribles, él era mi confidente, mi amigo, y veo sufriendo a toda una familia», señaló  la sobrina Edna Yesid Bejarano.

Martha Zúñiga, hermana de Arneth; lo recordó como una persona única, consejero, divertido y regañón: «Nos estudiaba nuestras vidas, siempre estuvo para orientarnos, estaba presente para solucionar los conflictos, él fue un hombre estudiado; se llevaron un gran líder de Urabá».

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