Bienestar Familiar construirá planta de Bienestarina Líquida 100 % con insumos colombianos

El ICBF apuesta por la soberanía alimentaria, el fortalecimiento del campo y la nutrición real para la niñez con la nueva planta en Ciénaga de Oro.

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) confirmó la construcción de la primera planta de producción de Bienestarina Líquida de mango elaborada completamente con insumos nacionales. El proyecto se desarrollará en Ciénaga de Oro, Córdoba, una región donde se cultiva y se pierde esa fruta.

Se trata de un programa alimentario del Estado colombiano, que deja atrás fórmulas importadas y da paso a una producción soberana, sostenible que beneficie a los campesinos.

Del campo colombiano para la niñez colombiana

Por primera vez, todos los ingredientes de la Bienestarina serán cultivados por campesinas y campesinos del país, con énfasis en el Caribe colombiano. Esto no solo garantizará mayor frescura, trazabilidad y calidad nutricional, sino que impulsará la economía rural, generará empleo local y fortalecerá los sistemas productivos de pequeña escala.

Astrid Liliana Cáceres, directora general del ICBF, destacó que la planta representa una nueva etapa para la institución y para la política pública alimentaria:

“Estamos avanzando hacia una nutrición real, digna y soberana. Apostamos por la prevención, el cuidado integral y el reconocimiento del campo colombiano como base del bienestar infantil”, afirmó Astrid Liliana Cáceres, directora del ICBF.

Enfoque de salud pública y transformación territorial

La Bienestarina Líquida de mango forma parte de un modelo alimentario que evita ultraprocesados y aditivos, privilegiando ingredientes reales y naturales para la primera infancia. Esta transformación se alinea con los principios del Gobierno, que ha propuesto construir una economía productiva, justa y descentralizada.

Además de su impacto nutricional, la planta permitirá articular ciencia, saberes ancestrales y tecnología, fomentando circuitos cortos de comercialización e integración con comunidades rurales. Se trata de una política con enfoque territorial, que revaloriza el trabajo agrícola y promueve la justicia social desde la infancia.

Más que una planta, una declaración política

Este proyecto no solo busca alimentar, sino transformar. En palabras del propio ICBF, es una oportunidad para construir una soberanía alimentaria con rostro humano, en la que la niñez y el campo colombiano son protagonistas del desarrollo nacional.

Con este paso, la Bienestarina deja de ser solo un suplemento nutricional y se convierte en un símbolo de cambio, equidad y futuro.

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