CNEB, Disidencias de FARC siguen entregando armas
En un hecho poco común en los procesos de paz, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, participó en la Mesa de Diálogos con la Coordinadora Nacional – Ejército Bolivariano (CNEB), una de las estructuras armadas derivadas de las antiguas FARC. La sesión extraordinaria, en el corregimiento Llorente (Nariño), revisó el cumplimiento del Acuerdo N.º 12, sobre la “Entrega, Verificación y Destrucción Progresiva de Material de Guerra”, suscrito el pasado 19 de julio.
El ministro confirmó que la CNEB ha asumido la entregar 13.5 toneladas de armamento, entre los departamentos de Nariño (9 toneladas) y Putumayo (4.5 toneladas). Las armas serán destruidas por la Fuerza Pública con verificación internacional de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP‑OEA).
“El respaldo del Estado en este proceso es total”, afirmó el ministro Sánchez. “La paz no es solo un anhelo de las comunidades, sino un mandato ético y constitucional que este gobierno está decidido a cumplir”, agregó.
Avances del proceso
El jefe de la delegación del Gobierno en la Mesa, Armando Novoa, destacó que la participación del ministro envía un mensaje de compromiso estatal e institucional hacia el proceso de paz. A la fecha, el Gobierno y la CNEB han suscrito 12 acuerdos, entre los que se destacan:
La sustitución de 30 mil hectáreas de cultivos de uso ilícito en territorios de influencia del grupo armado. El compromiso de no reclutar niños, niñas ni adolescentes. La entrega de información sobre la ubicación de minas antipersonal y municiones sin explosionar. La reubicación de 120 combatientes en Zonas de Capacitación Integral y Ubicación Temporal, con el fin de prepararlos para su reincorporación a la vida civil y convertirlos en agentes de transformación territorial.
En la sesión participó Gloria Miranda, directora del Programa de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI), quien presentó el plan piloto que se ejecuta en zonas priorizadas de Nariño y Putumayo, en articulación con las comunidades campesinas.
Para las comunidades de Nariño y Putumayo, la esperanza se alimenta de estos gestos concretos: el silencio de los fusiles, la sustitución de la coca, el desminado de sus veredas y la llegada de oportunidades para construir una vida digna y en paz.
En un hecho poco común en los procesos de paz, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, participó en la Mesa de Diálogos con la Coordinadora Nacional – Ejército Bolivariano (CNEB), una de las estructuras armadas derivadas de las antiguas FARC. La sesión extraordinaria, en el corregimiento Llorente (Nariño), revisó el cumplimiento del Acuerdo N.º 12, sobre la “Entrega, Verificación y Destrucción Progresiva de Material de Guerra”, suscrito el pasado 19 de julio.
El ministro confirmó que la CNEB ha asumido la entregar 13.5 toneladas de armamento, entre los departamentos de Nariño (9 toneladas) y Putumayo (4.5 toneladas). Las armas serán destruidas por la Fuerza Pública con verificación internacional de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz de la OEA (MAPP‑OEA).
“El respaldo del Estado en este proceso es total”, afirmó el ministro Sánchez. “La paz no es solo un anhelo de las comunidades, sino un mandato ético y constitucional que este gobierno está decidido a cumplir”, agregó.
Avances del proceso
El jefe de la delegación del Gobierno en la Mesa, Armando Novoa, destacó que la participación del ministro envía un mensaje de compromiso estatal e institucional hacia el proceso de paz. A la fecha, el Gobierno y la CNEB han suscrito 12 acuerdos, entre los que se destacan:
La sustitución de 30 mil hectáreas de cultivos de uso ilícito en territorios de influencia del grupo armado. El compromiso de no reclutar niños, niñas ni adolescentes. La entrega de información sobre la ubicación de minas antipersonal y municiones sin explosionar. La reubicación de 120 combatientes en Zonas de Capacitación Integral y Ubicación Temporal, con el fin de prepararlos para su reincorporación a la vida civil y convertirlos en agentes de transformación territorial.
En la sesión participó Gloria Miranda, directora del Programa de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito (DSCI), quien presentó el plan piloto que se ejecuta en zonas priorizadas de Nariño y Putumayo, en articulación con las comunidades campesinas.
Para las comunidades de Nariño y Putumayo, la esperanza se alimenta de estos gestos concretos: el silencio de los fusiles, la sustitución de la coca, el desminado de sus veredas y la llegada de oportunidades para construir una vida digna y en paz.


