16 de junio de 2025
Redacción: La Chiva de Urabá
Bogotá. En un hecho de gran trascendencia política y social, el presidente de la República, Gustavo Petro, sostuvo este lunes 16 de junio un encuentro con representantes de los poderes públicos, organismos de control y la Iglesia católica, con el propósito de avanzar hacia un acuerdo sobre lo fundamental para el país.
La reunión tuvo lugar en la Casa Episcopal de Bogotá, por iniciativa del cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá y primado de Colombia, quien lideró la convocatoria bajo el llamado a “desarmar y armonizar la palabra y rechazar la violencia”.
El encuentro —que incluyó un almuerzo de trabajo— reunió a altos representantes del Estado, entre ellos: Efraín Cepeda, presidente del Congreso, Jaime Raúl Salamanca, presidente de la Cámara de Representantes, Jorge Enrique Ibáñez Najar, presidente de la Corte Constitucional, Octavio Augusto Tejeiro Duque, presidente de la Corte Suprema de Justicia, Luis Alberto Álvarez Parra, presidente del Consejo de Estado, Jorge Enrique Vallejo Jaramillo, presidente del Consejo Superior de la Judicatura, Gregorio Eljach Pacheco, procurador general de la Nación, Carlos Hernán Rodríguez, contralor general, Iris Marín Ortiz, defensora del Pueblo, Hernán Penagos Giraldo, Registrador nacional, Angie Lizeth Rodríguez Fajardo, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (DAPRE).
La Iglesia estuvo representada además del cardenal Rueda, por monseñor Francisco Javier Múnera Correa, arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal; monseñor Germán Medina, secretario general de la Conferencia Episcopal; y el padre Hermann Rodríguez Osorio S.J., Provincial de la Compañía de Jesús y miembro de la Conferencia de Religiosos de Colombia.
El espacio de diálogo se produce días después de una reunión privada entre el presidente Petro y el cardenal Rueda en la Casa de Nariño, en medio de crecientes tensiones sociales y políticas. Esta nueva cita busca consolidar caminos de diálogo, reconciliación y defensa de la vida, frente a las amenazas que enfrenta la paz en el país.
El mensaje de fondo es claro: Colombia necesita un nuevo pacto de respeto, entendimiento y rechazo a toda forma de violencia, donde las instituciones y la sociedad civil converjan en la construcción de una agenda común que priorice la vida, la democracia y la justicia.


