Día por medio, se le ve en las carreteras de la región, durante su recorrido, recibe aplausos y apoyo de conductores: «Gracias a este deporte siento que puedo volar y que Dios me dio una nueva oportunidad,» le dijo Arias Benítez, nativo de Chigorodó, a La Chiva de Urabá.
Egidio despertó su pasión por el ciclismo, desde los 16 años, cuando comenzó a trabajar en un taller de bicicletas.
«Yo he aprendido que la peor discapacidad es estar completo. La gente se asombra porque tengo un pie y monto bicicleta, y muchos no son capaces de hacerlo teniendo dos pies, la discapacidad está en la mente,» afirmó.
Ha recorrido miles de kilómetros, incluyendo rutas como Chigorodó-Medellín y Medellín-Bogotá, disfrutando de los paisajes y encontrando en el deporte un cambio significativo en su vida: «El único límite es el cielo, a veces me da miedo salir a montar porque algunos conductores no respetan a los ciclistas, solo pedimos que nos respeten el espacio para seguir avanzando.»
El 22 de octubre de 2007, Arias Benítez sufrió un accidente de tránsito entre Carepa y Chigorodó que le causó una fractura en la pierna, meses después, tuvo que ser amputada.
Con el apoyo de su esposa y sus tres hijos, comenzó a entrenar: «Al inicio no fue fácil, hubo momentos en que pensé que no era capaz, pero mi esposa me dio ánimos, en el tercer intento hice un recorrido más grande, y ya nadie me para,» recordó Arias.
Además de su pasión por el ciclismo, es locutor y utiliza los micrófonos todos los días para dejar un mensaje de motivación: «Nada ni nadie nos puede desanimar, podemos salir adelante, no importa la dificultad que tengamos, todos tenemos un héroe”, expresó.


