Con 57 votos a favor, el Congreso de El Salvador aprobó una reforma constitucional que ha desatado una tormenta política tanto dentro como fuera del país. La medida, impulsada por el oficialismo, autoriza la reelección presidencial indefinida, extiende el mandato presidencial de cinco a seis años y elimina la segunda vuelta electoral.
El gobierno del presidente Nayib Bukele celebró la reforma como un mecanismo para “darle más poder al pueblo” y “garantizar estabilidad institucional”. Sin embargo, desde la oposición y diversos sectores internacionales, la iniciativa ha sido interpretada como un grave retroceso democrático.
“Hoy murió la democracia”, denunció con fuerza la diputada Marcela Villatoro, durante el debate parlamentario.
Reelección sin límites y advertencias de autoritarismo
Expertos en derecho constitucional y analistas políticos han advertido que la reelección indefinida pone en riesgo la alternancia en el poder, un principio fundamental de toda democracia. También temen que la acumulación de poder en la figura presidencial debilite los contrapesos institucionales.
Nayib Bukele fue reelegido en febrero de 2024 con más del 80 % de los votos, pese a que la Constitución prohibía expresamente la reelección inmediata. Esto fue posible gracias a un fallo de la Sala de lo Constitucional, cuyos magistrados fueron nombrados tras una controvertida purga judicial realizada por el Congreso en 2021.
Preocupación internacional
Organizaciones como Cristosal, Human Rights Watch y Amnistía Internacional han expresado profunda preocupación por el cierre del espacio democrático, el hostigamiento a periodistas y defensores de derechos humanos, y la concentración del poder en el Ejecutivo.
“Están siguiendo el camino de Venezuela”, advirtió Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.
Estas reformas colocan a El Salvador bajo la lupa de la comunidad internacional, que observa con inquietud el debilitamiento de instituciones y el silenciamiento de voces críticas.
Elecciones en 2027
Paradójicamente, la reforma acorta el actual mandato presidencial, que finalizará en 2027, cuando se prevé la realización de elecciones presidenciales, legislativas y locales de forma simultánea. El nuevo período presidencial será de seis años, abriendo la puerta para que Bukele continúe en el poder de manera indefinida.


