La Fiscalía General de la Nación avanza en dos nuevos casos de maltrato animal que han generado rechazo e indignación en el país y que hoy se convierten en ejemplo de que estos hechos ya no quedan en la impunidad.
En Barranquilla (Atlántico), un fiscal local de la Seccional Atlántico, con el apoyo del Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (Gelma), imputó el delito de muerte al animal agravado a Haibib Leonardo Mosquera Navarro.
De acuerdo con la investigación, el hombre habría tomado por las extremidades a una canina criolla llamada “Princesa” y la habría golpeado repetidamente contra el piso hasta causarle la muerte. El hecho ocurrió el pasado 27 de octubre en plena vía pública.
Con base en los elementos materiales probatorios recaudados, el presunto agresor fue capturado por unidades del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y de la Policía Nacional. Durante las audiencias concentradas, no aceptó los cargos imputados por la Fiscalía.
Actos sexuales contra “Galleta”
En otro hecho igualmente grave, ocurrido en Cáqueza (Cundinamarca), la Fiscalía imputó el delito de lesiones que menoscaben gravemente la salud o la integridad física del animal, agravado, a Jhon Jair Parrado López.
El hombre es señalado de haber realizado actos sexuales contra una canina criolla de color amarillo y tamaño mediano, identificada como “Galleta”, el pasado 4 de diciembre.
Penas por maltrato animal
Estos procesos se enmarcan en la Ley 1774 de 2016, que reconoce a los animales como seres sintientes, y en el Código Penal Colombiano, que contempla sanciones cada vez más severas para quienes los maltraten.
Según la ley, quienes causen la muerte de un animal, le ocasionen lesiones graves o cometan actos sexuales en su contra, pueden enfrentar penas de prisión que van desde 12 hasta 36 meses, multas de 5 a 60 salarios mínimos legales mensuales vigentes, e inhabilidad para ejercer profesiones u oficios relacionados con animales.
Las penas pueden ser agravadas cuando los hechos se cometen con sevicia, en lugares públicos o generan especial indignación social, como ocurre en estos casos.
Un mensaje claro
Estos recientes procesos se suman a otras judicializaciones y condenas en el país, enviando un mensaje contundente: el maltrato animal es un delito y tiene consecuencias penales reales.
La justicia empieza a responderle no solo a “Princesa” y “Galleta”, sino a miles de animales víctimas del abuso, y a una sociedad que exige respeto, protección y sanciones ejemplares para quienes atenten contra la vida y la dignidad de los seres sintientes.


