Viosotis Burgos, residente en Turbo, tal vez no entienda la discusión que hay en el Congreso de la República, por cuenta a la Reforma a la salud, mientras unos dicen que el actual sistema está bien, otros argumentan que se necesita una salud preventiva y sin intermediarios entre el Estado, clínicas y hospitales. Pero de lo que si sabe Viosotis es el dolor desgarrador por la muerte de su bebé por una presunta negligencia en la atención, en hechos ocurridos el 17 de enero a las 4 de la tarde en una Unidad de Cuidados Intensivos de Apartadó.
Según la madre hubo negligencia médica
El drama de la adolorida madre comenzó a las 7:20 de la noche del 16 de enero, cuando llevó a su hijo al hospital de Turbo, por un cuadro de diarrea: “Al primer ingreso, el personal médico decidió enviar al niño de vuelta a casa, alegando que no era una urgencia y que debía solicitar una cita por consulta”, le expresó Burgos a La Chiva de Urabá.
No satisfecha con la respuesta, Viosotis, regresó al hospital a las 11 de la noche, ingresando nuevamente a su hijo por la misma razón: “El médico inicialmente se negó a atenderlo alegando estar ocupado, aunque luego una doctora lo revisó”, afirmó Burgos.
Desenlace fatal
La situación empeoró y tras una larga espera, le administraron medicamentos, durante este tiempo, el niño presentó dificultad respiratoria, y a pesar de los llamados de la madre al personal médico, la atención fue demorada: “La doctora solo intervino cuando la situación del niño se volvió crítica”, dijo la madre del menor.
Finalmente, el hospital decidió remitir al niño a Apartadó, pero ya era demasiado tarde. El pequeño, de mes y medio de nacido fue intubado, pero falleció el 17 de enero en la tarde en cuidados intensivos.
Exige justicia
En medio del dolor Viosotis Burgos, exige acompañamiento de las autoridades para encontrar respuestas, y señala que hubo negligencia y demoras en la atención médica que pudo haber contribuido a la pérdida de su hijo, aunque según las normas el derecho de los niños está por encima del derecho de los demás, a veces los procesos burocráticos obligan que el juramento hipocrático de los médicos quede en solo el papel, o sea un juramento en vano.


