En una carta pública dirigida al presidente de la República, Gustavo Petro, el jefe de las disidencias de las FARC, alias “Iván Mordisco”, lanzó fuertes críticas en contra del mandatario y lo comparó con el expresidente Álvaro Uribe Vélez.
“El nivel de bajeza al que ha llegado Gustavo Petro Urrego nos recuerda las épocas de los gobiernos del expresidente Álvaro Uribe Vélez, con los más de 6.000 campesinos asesinados y otros miles secuestrados en las mazmorras del Estado. Crímenes de guerra hoy maquillados como falsos positivos, a los que Gustavo Petro ha condenado en sus fantásticos discursos del cambio”, expresó Mordisco en la misiva.
Responsabiliza al Gobierno por su seguridad
El cabecilla guerrillero aseguró que el Estado colombiano, al que calificó de ‘criminal y narco-paramilitar’, se ensaña contra las familias de sus combatientes, lo que a su juicio constituye una persecución sistemática. En ese sentido, responsabilizó directamente al presidente Petro por su seguridad y por la vida de sus allegados.
“Si algo ocurre contra mí o mi familia, será única y exclusivamente responsabilidad de Gustavo Petro Urrego y de sus aliados políticos que hoy controlan las instituciones”, puntualizó.
Señalamientos a Paz Total
Mordisco también criticó la forma en que el Gobierno adelanta los diálogos con grupos armados, afirmando que mientras se habla de paz en escenarios internacionales, en las regiones se intensifican los operativos militares.
“El doble discurso es evidente: en las tarimas se habla de cambio, pero en los territorios se bombardean comunidades campesinas y se persigue a los nuestros”, escribió en otro aparte de la carta.
Las declaraciones de “Mordiscos” se conocen tras los atentados en contra de civiles en Cali, y la muerte de 13 policías en Amalfi, y los operativos militares contra del denominado Estado Mayor Central, herederos de las extintas Farc.
Las guerrillas de Iván Mordiscos, fueron las primeras en romper los incipientes diálogos que adelantaron con el Gobierno Petro.
El pronunciamiento del jefe disidente muestra la parte débil de los jefes ilegales, cuando sienten que sus familiares a quienes involucran en ocasiones con sus actividades, los ponen en serios aprietos emocionales, como ya ha ocurrido en el pasado, con otras estructuras de lo que el Gobierno llama multicrimen.
