En medio del Espacio de Conversación Socio jurídica con el autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), los grupos de trabajo anunciaron un paso más en la ruta hacia la paz, quedaron en solicitar al Gobierno de Qatar, a la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la OEA (MAPP-OEA) y a la Conferencia Episcopal de Colombia que asuman el seguimiento, monitoreo y verificación de los acuerdos alcanzados.
Según el documento firmado, la presencia de estas instancias será garantía de imparcialidad, independencia y legitimidad, elementos fundamentales para dar confianza tanto a las comunidades afectadas por la violencia como a las víctimas del conflicto.
Municipios pilotos de implementación
El acuerdo definió que la etapa de consolidación de confianza se iniciará en cinco municipios priorizados: Mutatá (Antioquia), Acandí, Belén de Bajirá, Riosucio y Unguía (Chocó).
Allí se pondrán en marcha acciones piloto en temas sociales, ambientales y de seguridad, con la participación de autoridades locales, regionales y de la comunidad. El objetivo es generar un modelo replicable que combine sustitución voluntaria de cultivos ilícitos, protección de la niñez, y programas productivos alternativos para campesinos.
Compromisos en derechos humanos y no repetición
El EGC reafirmó que no interferirá en procesos electorales ni en la acción del Estado en los territorios, y se comprometió a respetar el Derecho Internacional Humanitario y el Tratado de Ottawa contra minas antipersonal. También garantizará que sus miembros no incurran en violaciones a los derechos humanos, mientras el Gobierno Nacional desplegará presencia institucional adaptada a las realidades culturales, sociales y económicas de cada territorio.
El acuerdo contempla además la creación de un mecanismo especial en la Fiscalía General de la Nación para priorizar la investigación de casos de violaciones al DIH, brindando imparcialidad e independencia a las víctimas, incluidas las comunidades, agentes estatales y familiares de los miembros del EGC.
Acompañamiento internacional
Los delegados agradecieron el papel del Estado de Qatar, al que reconocieron como un mediador constante y decidido, aun en medio de la difícil coyuntura geopolítica. También resaltaron que las próximas etapas del proceso estarán acompañadas de consultas comunitarias y actividades pedagógicas que permitan a la sociedad civil apropiarse de los acuerdos y reducir la estigmatización.
El compromiso es que cada paso dado sea verificado de manera rigurosa y transparente, bajo la premisa de que el proceso de paz se construye con la comunidad, desde los territorios y con acompañamiento internacional.


