En menos de una semana, el suroeste de Antioquia ha sido escenario de crímenes que cobraron la vida de tres mujeres y mantienen en alerta a las autoridades.
El primer caso se registró en Urrao, donde María Alejandra Herrera, de 25 años, fue atacada con arma blanca, perdiendo la vida de manera inmediata. Las circunstancias del hecho aún son materia de investigación, pero las autoridades no descartan hipótesis de violencia de género.
En Concordia, la víctima fue Aidé Ortiz, de 51 años, quien fue agredida con arma blanca dentro de su propia vivienda. Testigos y versiones preliminares apuntan a su exnovio como el principal sospechoso, quien ya es buscado por la Policía.
El drama se agravó con un tercer hecho que involucra a dos hermanas que habían salido de Concordia rumbo a Betulia. Yurany Ramírez, de 22 años, fue hallada sin vida y con heridas producidas por arma de fuego. Su hermana, Yancelly Ramírez, de 19, permanece desaparecida, lo que ha intensificado las labores de búsqueda.
Las autoridades del suroeste antioqueño han manifestado su preocupación por esta escalada de violencia y anunciaron el fortalecimiento de operativos, así como la coordinación con la Fiscalía para acelerar las investigaciones.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han reiterado el llamado a reforzar las medidas de prevención y atención a casos de violencia contra las mujeres, recordando que la región ya venía registrando alertas tempranas por este tipo de agresiones.
Mientras tanto, tres familias viven hoy el duelo y la incertidumbre, en medio de una comunidad que exige justicia y acciones para frenar esta ola de violencia que enluta a Antioquia.
La violencia en contra de las mujeres
Estos casos no son aislados. A nivel departamental y nacional, las cifras de feminicidios y violencia de género muestran una realidad alarmante:
En Antioquia se han registrado 49 feminicidios en lo que va del año, lo que representa aproximadamente el 13 % del total nacional, que suma 362 feminicidios registrados en Colombia hasta julio de 2025.
La impunidad sigue siendo crítica: solo el 2 % de los casos ha llegado a una ejecución de pena, la mayoría de procesos permanecen en etapas preliminares o de investigación.


