Piden $1.100 millones para permitir intervención de «roca sagrada» en la vía Quibdó–Medellín

La exigencia surge en el sector El Nueve, jurisdicción de Eborro, donde la pavimentación del corredor vial enfrenta un nuevo obstáculo por el valor espiritual y cultural de una piedra ubicada a un costado de la carretera.

Las comunidades indígenas asentadas en el sector conocido como El Nueve, en jurisdicción de la comunidad de Eborro, sobre la vía Quibdó–Medellín, solicitaron una compensación económica de 1.100 millones de pesos como condición para autorizar la intervención de una roca ubicada junto a la carretera, en el marco de las obras de pavimentación de este corredor estratégico para el Chocó y Antioquia.

De acuerdo con voceros comunitarios, la roca posee un significado espiritual y cultural dentro de su cosmovisión ancestral, por lo que su posible destrucción implicaría un impacto directo sobre sus tradiciones. La piedra se encuentra a pocos metros del trazado proyectado para la ampliación de la vía.

La solicitud es respaldada por las comunidades de Eborro, Fieras y Mirlas, pertenecientes al resguardo indígena El Fiera, en el municipio de El Carmen de Atrato. Estas comunidades han reiterado que las montañas por donde atraviesa la carretera son consideradas territorio sagrado, por lo que cualquier intervención debe someterse a procesos de concertación y consulta previa.

Un integrante de la mesa de infraestructura del Comité Cívico por la Salvación y la Dignidad del Chocó explicó a El Manduco que, ante la falta de acuerdos entre las comunidades indígenas, los contratistas y el Gobierno nacional, se evalúa la posibilidad de un rediseño del trazado vial que permita evitar la intervención directa de la roca. Según indicó, esta alternativa sería viable desde el punto de vista técnico y financiero.

En el corredor vial se encuentran asentadas más de 200 familias, distribuidas en 28 comunidades. A lo largo de los años, diversas reclamaciones sociales, culturales y territoriales han incidido en el avance de las obras.

Las labores incluyen la remoción constante de material producto de derrumbes frecuentes. No obstante, la intervención de la roca en el sector El Nueve sigue siendo uno de los puntos pendientes de definición dentro de los procesos de consulta previa.

 En ese corredor, comunidades indígenas, campesinas y afrodescendientes han negociado el paso de la vía, lo que ha derivado en la construcción de infraestructura social como centros educativos, casas comunales, escenarios deportivos y casas de paso en Quibdó y El Carmen de Atrato.

La vía Quibdó–Medellín completa más de tres décadas en ejecución. Según cifras oficiales, se han invertido cerca de 1,3 billones de pesos y aún restan 8 kilómetros y 177 metros para su terminación, prevista para diciembre de 2026. En este corredor se han registrado más de 300 fallecimientos por accidentes de tránsito.

Durante el desarrollo del proyecto se han presentado cierres, paros y bloqueos, principalmente asociados a reclamaciones comunitarias, además de dificultades por las condiciones climáticas y geológicas. En más de 50 puntos críticos se han implementado medidas especiales para la estabilización de taludes, debido a desprendimientos y deslizamientos frecuentes.

La definición sobre la roca sagrada en El Nueve se perfila como uno de los últimos grandes retos para concluir una de las obras viales más importantes del noroccidente colombiano.

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