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Por fallas hepáticas murió ayudante de busetas en Apartadó

A las 10 de la mañana del jueves 23 de septiembre, en Nueva Colonia, Turbo, se cumplieron las exequias de Néder Francisco Peña Moreno, de 34 años de edad, ayudante de busetas en Apartadó durante muchos años, más conocido como Yogui.

Peña Moreno venía sufriendo de hígado graso, estaba esperando trasplante y además sufría de azúcar en la sangre.


Yenifer Escobar, quien desde la Terminal de Transporte adelanta campañas para a través de colectas ayudar en estos casos, dijo que no lo pudieron traer hasta la sede donde siempre se ganó la vida, porque la funeraria cobraba 300 mil pesos adicionales.

Un allegado al hoy occiso denunció que a pesar de estar pagando los servicios funerarios, no lo querían recoger en la casa porque estaba ubicada en Punto Rojo, zona rural de Nueva Colonia: “Ahí es donde uno pregunta para que se paga la funeraria. Al fin lo recogieron pero no les prestaron los servicios de carpas y sillas”, precisó la fuente.

Yenifer Escobar, dijo que ella llegó a la terminal hace cinco años, y ya Peña estaba laborando en las busetas.
“Nosotros entre los conductores y personal de la Terminal les recogimos más de 600 mil pesos para ayudarle a la mamá en los gastos”.

Familiares de Correa Zapata le dijeron a La Chiva de Urabá, que había ido a consulta un día antes de su muerte, pero le dieron la cita para el 23 de este mes, 10 días después de estar sepultado.


El lunes 13 de septiembre fue sepultado Ever Antonio también ayudante de busetas de la Terminal, quien murió debido a falla cardíaca.

A la edad de 38 años dejó de existir Ever Antonio Correa Zapata, habitante del barrio 20 de Enero, reconocido pregonero de busetas en la Terminal de Transporte y al frente del cementerio de Apartadó, durante muchos años.

La Chiva de Urabá conoció que Ever se levantó a las tres de la madrugada del domingo 12 de septiembre, encontró despierto a don Julio su padre y le dijo «Qué hace despierto a esta hora papá, por favor acuéstese», se tomó un vaso de agua le dijo al papá que sentía opresión en el pecho y volvió a la cama.

Antes de las ocho de la mañana del domingo, el padre, un anciano vendedor de limones casa a casa en Apartadó, gritó de dolor al percatarse que su hijo estaba muerto en su lecho y de inmediato salió a la calle a pedir ayuda a sus vecinos.

El presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio 20 de Enero, Uriel Giraldo, y otras vecinas comenzaron a realizar gestiones para la sepultura debido a que Correa Zapata no estaba al día en el pago de los servicios funerarios.
La Alcaldía de Apartadó, como en estos casos de pobreza extrema entregó el ataúd, mientras que en la terminal de transporte adelantaron una campaña en cabeza de Yenifer Escobar, para pagar los servicios de la bóveda, lo que superó el millón de pesos, con lo que compraron un mercado para que don Julio pudiera vivir mientras que elaboraba el duelo y vuelva a vender sus limones.

Familiares del hoy occiso le dijeron a La Chiva de Urabá, que este venía padeciendo de problemas cardíacos, que siempre estuvo a la espera de los exámenes y que el viernes anterior a su muerte se sintió mal, y fue por una cita médica, la cual se la dieron para el día 23 de septiembre.

El sepelio se cumplió en horas de la tarde del lunes en el cementerio de Apartadó, precedido por un culto cristiano en su residencia y un homenaje que le rindieron en la Terminal de Transportes.

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