El viernes 28 de febrero, la Secretaría Seccional de Salud ordenó el cierre de una panadería en Chigorodó, luego de que se presentara la intoxicación masiva de 20 trabajadores de Postobón en esa localidad, al consumir empanadas de dicho establecimiento.
“Los trabajadores estaban en la planta celebrando los cumpleaños de quienes cumplen el fin de mes, siempre dan un refrigerio, y todos los que comieron las empanadas se pusieron mal”, dijo un empleado.
La emergencia sucedió el jueves 27 de febrero.
Algunos afectados fueron atendidos en el hospital María Auxiliadora y otros llevados a la Clínica Panamericana de Apartadó.
Aunque en un letrero ubicado en las puertas externas del establecimiento informaban que el cierre se debía a «mantenimiento y reparaciones locativas», La Chiva de Urabá obtuvo el documento que ordena la “suspensión de servicio total de todo el establecimiento” por “evidencia de excremento de ratón y residuos de alas de cucarachas”.
“Es un descaro que engañen a la gente, si les hicieron unas recomendaciones para que mejoraran las fallas que tenían se hubieran quedado callados y hubieran abierto cuando se lo permitieran, pero lo inaudito es que quieran burlarse de las personas que se enfermaron y con todos los clientes que los visitan”, dijo el ciudadano que realizó la denuncia.
El lunes dos de marzo continuaban las obras en la panadería para cumplir con los requerimientos, y reabrir el servicio una vez el establecimiento cumpla con lo dispuesto por la Secretaría Seccional de Salud y Protección Social.
Buscamos la versión de los propietarios del negocio, pero no se pronunciaron.

