“Soy un presidente descertificado, no mi gobierno, sino la persona”: Petro

En el marco de la 80ª Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente Gustavo Petro lanzó una dura crítica a la política internacional antidrogas y cuestionó la legitimidad de que un gobierno extranjero pueda “descertificar” a un mandatario elegido democráticamente.

Durante su intervención en el Diálogo de alto nivel sobre soluciones para la financiación climática, Petro se presentó como un presidente “descertificado por un gobierno extranjero” y planteó la pregunta:

“¿Con qué derecho del derecho internacional puede un presidente de un gobierno extranjero descertificar a otro que fue elegido por su propio pueblo? ¿Eso es democracia o el comienzo de la barbarie?”.

El mandatario colombiano aseguró que la descertificación obedece a su decisión de rechazar la aspersión de glifosato en el país. “Porque yo dije que no caía una gota de veneno más sobre nuestros seres humanos pobres, ni sobre nuestra agua, es que soy un presidente descertificado”.

Crítica al sistema internacional de drogas

Petro arremetió contra lo que llamó una política de drogas “fetichista”, que culpa a las sustancias y no a las estructuras de poder detrás del negocio ilícito. Recordó que mientras el alcohol no fue catalogado como una sustancia peligrosa por ser producido en el norte, la cocaína y otras drogas provenientes del sur sí lo fueron, lo que a su juicio refleja un sesgo geopolítico.

“Las muertes de miles de jóvenes, ya sea por misiles o por las mafias, son el resultado de una política que responsabiliza a las cosas y no a las personas”, expresó.

Crisis climática y punto de no retorno

El presidente también relacionó la política de drogas con otros escenarios de violencia y crisis globales, como el conflicto en Gaza, la migración y la emergencia climática.

Alertó que el planeta está “a un paso del colapso climático” y que los puntos de no retorno podrían alcanzarse en menos de una década. “Si la selva amazónica no se salva, no se salva la humanidad”, enfatizó, al recordar que la COP30, en noviembre de 2025, se celebrará precisamente en la Amazonía.

Petro criticó además la confianza depositada en los mercados y en la banca internacional para financiar la transición ecológica. “No hay capitalismo verde”, sentenció, al advertir que el capital siempre privilegiará la rentabilidad fósil mientras no exista una regulación global.

Una guerra de codicia contra la vida

En su discurso, el mandatario resumió la coyuntura actual como una “guerra de la codicia contra la vida”, que no distingue fronteras y afecta tanto a Nueva York como a Colombia, Palestina, África o Asia.

Petro reiteró que la humanidad debe regular el capital para enfrentar de manera efectiva la crisis climática y evitar un escenario de extinción.

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