Por Redacción La Chiva de Urabá
Las campanas de la parroquia San Cristóbal sonaron la mañana del lunes 1 de junio para despedir a Alexander Avendaño Varela. Familiares, amigos y habitantes del corregimiento acompañaron el último adiós al joven de 22 años cuya muerte, ocurrida en las aguas del embalse El Peñol-Guatapé, sigue rodeada de interrogantes que hoy intentan resolver las autoridades.
Lo que comenzó como un paseo recreativo a bordo de una embarcación turística terminó convirtiéndose en uno de los casos más comentados de las últimas semanas en Antioquia. El nombre de Alexander pasó rápidamente de los reportes de una persona desaparecida a convertirse en el centro de una investigación que busca establecer qué ocurrió realmente durante los minutos previos a su caída al agua.
Durante varios días, la esperanza de encontrarlo con vida mantuvo en vilo a su familia. Equipos de rescate, organismos de socorro y voluntarios recorrieron las aguas del embalse en una intensa búsqueda que contó con la participación de los cuerpos de bomberos de Marinilla, El Peñol, La Ceja, El Retiro y El Carmen de Viboral.
La familia permaneció junto a los rescatistas durante cada jornada. Cada hora que pasaba aumentaba la angustia y la incertidumbre. Sin embargo, la noche del viernes llegó la noticia que nadie quería recibir: el cuerpo sin vida de Alexander fue encontrado en las profundidades del embalse.
Mientras la comunidad intentaba asimilar la tragedia, comenzaron a circular en redes sociales videos grabados durante la fiesta realizada en el planchón donde se encontraba el joven. Las imágenes mostraban momentos de tensión y una aparente confrontación entre varios asistentes.
La difusión del material cambió el rumbo de la conversación pública. Lo que inicialmente había sido presentado como una caída accidental empezó a ser observado bajo otra perspectiva. Las autoridades ahora buscan establecer si existieron actos de hostigamiento o agresiones previas que pudieran haber influido en los hechos.
Esa nueva línea de investigación ha generado una ola de reacciones en redes sociales, donde algunas de las personas que estuvieron presentes en la embarcación han sido señaladas públicamente.
Una de ellas es María José Caro, quien decidió pronunciarse para rechazar las acusaciones. Según explicó, se acercó únicamente para observar la discusión y negó haber empujado, golpeado o promovido cualquier agresión contra Alexander.
La joven aseguró que, tras la difusión de las imágenes, ha recibido amenazas de muerte y mensajes intimidatorios dirigidos tanto a ella como a sus familiares.
Situación similar denunció José Daniel, quien habría participado en el evento como DJ. El joven afirmó que también ha sido señalado en redes sociales pese a que, según explicó, se encontraba recién operado de un brazo y llevaba un yeso durante la actividad.
José Daniel manifestó que ha colaborado con la Fiscalía y que entregó la información requerida por los investigadores para contribuir al esclarecimiento de los hechos.
Mientras las autoridades recopilan testimonios, videos y demás elementos probatorios, una de las principales preguntas sigue sin respuesta: ¿por qué inicialmente se habló de una caída accidental y solo después de la aparición del video comenzó a contemplarse la hipótesis de posibles agresiones o presiones previas?
La respuesta a ese interrogante será determinante para establecer responsabilidades y reconstruir con precisión lo sucedido aquella tarde en el embalse.
Convocaron Velatón
En medio del duelo, la familia de Alexander decidió convocar a la comunidad a una velatón que se realizará el próximo 6 de junio a las 7:00 de la noche en la capilla de San Vicente Ferrer, en San Cristóbal. El acto busca honrar su memoria y mantener vivo el llamado a que se conozca toda la verdad sobre lo ocurrido.
Paralelamente, el caso también comenzó a generar repercusiones en materia de seguridad fluvial.
El Ministerio de Transporte anunció que investiga posibles incumplimientos de las normas que regulan la navegación turística en el país y advirtió que podrían imponerse sanciones administrativas si se confirman irregularidades en la operación de la embarcación involucrada.
Según la cartera, el planchón contaba con la documentación requerida por la ley, incluyendo patente de navegación, certificados técnicos, pólizas y planes de mantenimiento. Sin embargo, aclaró que el cumplimiento documental no garantiza por sí solo la seguridad de los pasajeros.
Las autoridades revisan actualmente aspectos relacionados con el uso obligatorio de chalecos salvavidas, las condiciones de operación de la embarcación y el cumplimiento de las disposiciones contempladas en la Ley 1242 de 2008, que también prohíbe el consumo de alcohol y sustancias alucinógenas durante la navegación.
De confirmarse posibles incumplimientos, la Superintendencia de Transporte podría iniciar actuaciones administrativas contra los responsables.
Al referirse al caso, la ministra de Transporte, María Fernanda Rojas, envió un mensaje contundente sobre la responsabilidad que tienen los operadores turísticos en la protección de los pasajeros.
“La seguridad no puede entenderse únicamente como el cumplimiento de requisitos documentales. Cada operador tiene la obligación permanente de garantizar la protección efectiva de los pasajeros durante toda la navegación. Cuando está en juego la vida de las personas, no hay espacio para excepciones”, afirmó la funcionaria.
Y agregó: “La prevención de este tipo de hechos es una responsabilidad compartida y cada medida de protección puede marcar la diferencia entre la vida y la tragedia”.


