POR: TOMASA MEDRANO RAMOS – docente y lideresa afrodescendiente de Turbo
Los mejores regalos son los que logran transformar en gran medida la vida de quien los recibe, estos no tienen que ser materiales, pueden ser simbólicos, como expresiones de cariño, gestos o acciones de buena fe, o consejos.
Buen momento para reflexionar acerca de los regalos que hemos recibido, o que le hemos dado a alguien, cómo se ha sentido esa persona, ¿qué valor y qué le han significado? ¿Logramos dejarlos en sus recuerdos?
Cuando vamos a regalar algo debemos pensar en acertar con el obsequio necesario o querido por nuestro destinatario, por lo que debemos tener presente su gusto.
Los regalos esperados llegan como por arte de magia, eso sí es tan, tan, tan emocionante, que provocan abrazos, sonrisas, llantos, expresiones de no lo puedo creer. Algo como de película, cosas que nos ganamos gracias a nuestro trabajo esfuerzo, dedicación, capacidades, responsabilidad.
A todos nos agrada recibir regalos, detalles, y cada uno tiene un significado o valor sentimental, unos más esperados que otros, pero los que tienen mayor significado son los que nos ganamos por méritos propios, como un homenaje, o reconocimiento, ya sea una medalla, trofeos, diplomas, menciones de honor, placas de reconocimiento, monumentos, recuadros, artículos en periódicos, revistas, murales.
En esos momentos sentimos que valió la pena cada intento, cada madrugada, el tiempo dedicado, los momentos que dejamos de compartir con la familia por centrarnos o dedicarnos a un proyecto en particular.
Pero es una lástima que para recibir estos honores a veces se espera que el homenajeado esté de avanzada edad, cuando ya sus capacidades no le permiten brincar o gritar de felicidad, o cuando ya han fallecido.
He tenido el privilegio de haber recibido reconocimientos en vida, y la verdad, no hay palabras para describir lo que se siente, sobre todo se adquiere más compromiso y responsabilidad con lo que se hace y se siente más amor hacia las personas.
En esta Navidad regale cosas que estén al alcance de sus posibilidades, pero necesarias y prácticas, los regalos no pueden ser impuestos, de hecho es lo que alguien desea entregarte y que te servirá por mucho tiempo para que lo recuerdes.
Regalemos más tiempo en familia, más escucha, tolerancia, respeto por las diferencias, tranquilidad, abrazos, sonrisas, y menos gritos y altercados que espanten el espíritu navideño de nuestros hogares.


