A familiares de soldado muerto les entregaron el cadáver que no era

Desde horas de la mañana del domingo 8 de marzo del año 2020, hubo conmoción en el Cementerio de Apartadó, debido a que momentos antes del entierro del soldado profesional Esneider Villalobos de 23 años de edad, quien murió en la vereda Altos de Manila de Segovia (Antioquia), los familiares dijeron que el cuerpo que sería sepultado no era el de su pariente.

EL CUERPO ESTABA EN ALTO GRADO DE DESCOMPOSICIÓN.

María López, compañera sentimental de Villalobos, indicó que el 5 de marzo les notificaron que se había suicidado, viajaron a Medellín y en la morgue les dijeron que el cuerpo estaba en descomposición y no podían destaparlo: “Cuando lo velábamos en Apartadó decidimos abrirlo para verificar que sí era, por varias características dijimos que no era él, por ejemplo, tenía en una de las cejas una cicatriz de un piercing”.

Agregó que otro de los dilemas que tienen familiares es que le hallaron bellos en el rostro: “A él no le salía barba, medía 1.55 y este cuerpo está demasiado grande, mi esposo tenía unos tatuajes muy diferentes al que nos entregaron, por eso decidimos no enterrarlo, hasta estar convencidos que se trata de Esneider”.

Mientras el cuerpo estaba en el Cementerio, los familiares decidieron denunciar el caso ante las autoridades y La Chiva de Urabá, recopilaron pruebas de sangre y sepultaron al occiso como cuerpo sin identificar: “Todo es muy extraño, me informan que mi esposo se suicidó, luego uno de sus compañeros dijo que se enredó en una rama, provocando que el fusil se accionara y el impacto de arma de fuego lo afectara en el estómago, pero lo más extraño es que el cuerpo tenía otra herida en la pierna”, afirmó López.

“ESE NO ES MI HIJO”

Por su parte, Janis Gaviria, mamá del soldado, le pidió a las autoridades realizar estudios para determinar a quién enterraron: “Ese no es mi hijo, quiero que el Ejército me diga dónde está mi hijo, deseo saber cómo fue todo, no logramos entender nada”.


Esneider Villalobos se crió en el barrio 20 de Enero de Apartadó, pagó dos años servicio militar y se quedó en la profesional: “Es un gran ser, hablaba por teléfono con los amigos, me dijo que vendría pronto para compartir con las amistades de infancia, solo deseamos que siga vivo y sea un error de las autoridades”, dijo Paulo Cuesta, amigo.

 

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