Bélgica abrió sus puertas al cacao y café producido por familias colombianas que le apostaron a la sustitución de cultivos ilícitos, marcando un hecho histórico para el país en su camino hacia economías legales.
El anuncio se dio en Bruselas, donde el Gobierno nacional logró que Bélgica se convierta en el primer país de la Unión Europea en firmar una declaración de intención para apoyar formalmente este proceso de transición productiva en Colombia.
El acuerdo busca facilitar el acceso de productos colombianos a mercados europeos de alto valor, beneficiando directamente a comunidades campesinas que han dejado atrás los cultivos de coca para avanzar hacia el desarrollo sostenible y la construcción de paz.
La jornada fue liderada por la directora de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito, Gloria Miranda, en la Embajada de Colombia en Bélgica. Allí participaron reconocidos chocolateros y distribuidores europeos, quienes destacaron la alta calidad del cacao colombiano.
Uno de los aspectos más valorados fue que el cacao presenta niveles de cadmio cercanos a cero, lo que lo convierte en un producto altamente competitivo frente a las exigentes normas del mercado europeo.
Durante el encuentro también se realizaron catas de café proveniente de Nariño, Putumayo y Cauca, con perfiles de acidez y cuerpo medios, y variedades como Castillo, Caturra y Bourbon Rosado, que recibieron una evaluación positiva por parte de compradores internacionales.
Como símbolo de este avance, se entregaron los llamados ‘Peace Chocolates’ al canciller belga, elaborados con cacao de zonas que han reemplazado economías ilícitas por producción legal.
Este acuerdo busca conectar directamente a empresarios europeos con productores rurales colombianos, generando ingresos dignos y fortaleciendo la paz en territorios históricamente afectados por el conflicto.
Con esta iniciativa, Colombia sigue posicionando sus productos en el mercado internacional y consolidando oportunidades reales para miles de familias campesinas.


