El testimonio de David: el sobreviviente que ayudó a sus compañeros tras la tragedia

La Chiva de Urabá conoció el relato de David Rúa Vallejo, uno de los jóvenes que logró sobrevivir al trágico accidente de bus que cobró la vida del conductor y de 16 estudiantes, quienes regresaban a Medellín luego de una excursión de grado a Coveñas y Tolú. Su testimonio, entregado a medios de prensa, reconstruye con crudeza y dolor los momentos previos, durante y después del siniestro.

Un viaje de regreso lleno de alegría

Minutos antes del accidente, el ambiente dentro del vehículo era de completa normalidad y felicidad. David recordó que todos venían disfrutando del regreso:

“Me encontraba con mis amigos hablando, riéndonos con la música y todo el mundo estaba muy feliz. Estábamos disfrutando del regreso hacia Medellín, de que todo en nuestro paseo fue bastante bien”.

Tras ese momento de euforia, los jóvenes regresaron a sus asientos con la intención de dormir, sin imaginar que minutos después sus vidas cambiarían para siempre.

Las fallas iniciales

Según el testimonio del sobreviviente, el bus presentó fallas mecánicas incluso antes de iniciar el recorrido. David afirmó que desde el hotel se reportaron problemas: “Desde el hotel se reportaron fallas de batería, del aire y del motor”.

El joven aseguró que observó cómo retiraron la batería del vehículo para recargarla antes de emprender el viaje de regreso, una situación que hoy cobra especial relevancia en medio de las investigaciones.

Ya en carretera, los inconvenientes continuaron. El sistema de aire acondicionado no funcionaba correctamente: “El aire estaba muy pesado, no se alcanzaba a respirar bien, y sentí que algo andaba mal”.

Ante esa situación, relató que el conductor optó por mantener la puerta abierta y las rendijas del techo destapadas para permitir la circulación del aire dentro del bus.

El instante que cambió todo

El momento del accidente quedó grabado en la memoria de David como una escena de terror y confusión absoluta: “Me despierto frente a un sonido y un temblor muy aterrador. Cuando abro los ojos, miro cómo todo empieza a levitar y en ese momento me doy cuenta de que estamos cayendo a algún vacío”.

De manera instintiva, el joven buscó protegerse: “Me acurruco en posición fetal debajo de la silla. Cuando cierro los ojos, se escuchan todos los estruendos. Sentí golpes por todo el cuerpo, pero ninguno tan fuerte”.

Del shock a la solidaridad

Pese a estar golpeado y en estado de shock, David encontró fuerzas para reaccionar. Tras el impacto, logró ponerse en pie y auxiliar a varios de sus compañeros, en medio del caos, el dolor y la desesperación por lo ocurrido.

Su relato da cuenta no solo de la magnitud de la tragedia, sino también del valor y la solidaridad que emergieron en los momentos más difíciles, cuando muchos jóvenes luchaban por sobrevivir y entender lo sucedido.

El accidente dejó un profundo dolor en las familias de las víctimas, en las comunidades educativas y en todo el país.

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