El presidente Gustavo Petro, se refirió por primera vez de manera directa, al proceso judicial que enfrenta el expresidente Álvaro Uribe Vélez, reiterando su respeto a la independencia de la justicia colombiana y asegurando que, durante su mandato, ha evitado cualquier tipo de interferencia o pronunciamiento sobre el caso.
“Nunca, siendo presidente, me he pronunciado en el caso judicial que se sigue al expresidente Álvaro Uribe Vélez. Consideré mi deber no hacerlo por respeto a él, al juez de su caso y a la justicia en general”, afirmó el mandatario, durante una declaración pública que ha generado numerosas reacciones en los sectores políticos del país.
El Presidente también manifestó su preocupación por lo que considera una serie de presiones sobre el aparato judicial en medio de este proceso, que actualmente cursa ante una Juez que emitirá fallo el próximo 28 de julio.
“Veo la enorme cantidad de presiones sobre la justicia que se ha desatado”, añadió Petro, sin señalar directamente a responsables, pero dejando entrever que existe un ambiente de injerencia indebida que podría afectar la imparcialidad del sistema judicial.
El expresidente Álvaro Uribe Vélez enfrentó un juicio por presunto soborno a testigos y fraude procesal, en una investigación que comenzó en 2012 y que ha atravesado distintas etapas, incluyendo la decisión de la Corte Suprema de Justicia de ordenar su detención domiciliaria en 2020, y su posterior renuncia al Senado para que su caso pasara a manos de la Fiscalía.
Desde entonces, el proceso ha generado divisiones entre quienes consideran que se trata de una persecución política y quienes defienden la autonomía judicial y el debido proceso.
Reacciones divididas
Las declaraciones del presidente Petro fueron interpretadas por sectores uribistas como una “posición tardía” y por otros como una reafirmación de que el Ejecutivo no ha intervenido en un caso que toca a uno de los líderes más influyentes del país en las últimas décadas.
Algunos juristas y analistas, en cambio, han resaltado el tono respetuoso del pronunciamiento presidencial y la importancia de que, desde el Gobierno, se defienda la independencia del poder judicial, en medio de un clima de alta tensión política.
Desde el Palacio de Nariño, Petro insistió en que su Gobierno no ha ejercido ninguna presión ni tiene intención de hacerlo. “Mi deber es garantizar la independencia de los jueces”, dijo.

