OPINIÓN | TOMASA MEDRANO RAMOS
Docente y líder afrodescendiente de Turbo
La inseguridad siempre nos ha rondado por muchas situaciones y realidades que son de conocimiento público, y de la que nos ha quedado un estigma del que estamos comprometidos a cambiar, de hecho son muchos los esfuerzos e iniciativas que se han emprendido con el apoyo de entidades e instituciones de la mano de administraciones municipales que han aportado su grano de arena para que hoy podamos disfrutar un poco de tranquilidad.
Reconozco que cada administración impulsa programas de atención, reuniones, capacitaciones a las familias, encuentros y torneos deportivos, proyectos empresariales para los que deseen trabajar, se crean comités y redes de apoyo para contrarrestar el flagelo de inseguridad y problemáticas juveniles (microtráfico, alcoholismo, drogadicción, hurto, menor infractor, prostitución infantil, enfrentamiento entre bandas o pandillas de un sector y de otro).
Pero siempre queda faltando el poquito para el pedazo… y cuando pensamos que ya todo va mucho mejor, se desata una ola impresionante de hurtos que nos tiene supremamente preocupados, no importa la hora, ni el lugar, si estás en tu acera o corredor, si vas a pie o en moto, todos los sitios son de temer, no valen rejas, chapas, alarmas, ni mucho menos cámaras; todos estamos en riesgo y así no se puede.
Ahora toca estar como en las grandes ciudades, bajo llaves y candados.
No puede uno sentarse a dialogar con sus vecinos, algunos locales comerciales cierran más temprano, como en toque de queda permanente, tenemos que andar sin nada que brille o parezca oro, y si suena el celular, que se esperen hasta llegar a casa porque sacarlo es de cuidado.
Las mujeres que acostumbramos usar bolso para cargar cosas personales no sabemos dónde nos tocará guardarlas porque nuestros escondites ya son muy conocidos y el ladrón va a la fija.
El asunto por lo visto es más serio de lo que parece… es como cuando uno tiene una enfermedad e inicia el tratamiento, pero nunca se termina de tomar los medicamentos entonces se alivia por unos días y después la enfermedad reaparece con más fuerza, ya con varios órganos invadidos o deteriorados.
Como ciudadana llamo a la comunidad a que nos pellizquemos como familia, vecinos, juntas de acción comunal, escuela, iglesias, fuerza pública, sociedad, ante una realidad que es de fondo y amerita la atención y compromiso de todos.



