Opinión | Sobre el mulo de la incomprensión

OPINIÓN | RAFAEL ROMAÑA «ROCO» 


Mucha gente me dice: “Por qué insistes en buscar una salida pacífica con estos chicos desviados” Sencillo, mi vocación de educador no me permite recomendar medidas extremas… aunque el problema haya tomado fuerza hay maneras pedagógicas y psicosociales como calmarlos… 

Ahora es fácil señalar pum-pum, cuando no es tu hijo quien está inmerso en el problema, si así fuera abogarías por medidas diferentes. Además la historia lo dice: «Con buenas palabras se saca al cimarrón del monte».

Si esta administración es consciente que hay que agotar los recursos del diálogo hay que apoyarla, los procesos para erradicar la violencia nunca han sido prontos ni fáciles. Siempre esa intención ha tenido escollos, pues siempre los actos vandálicos encuentran apoyo en la sombra de quien se beneficia del horrible espectáculo de la sangre y la barbarie.

Por ejemplo, si no hubiera quien comprara los ilícitos,  el ilícito no tuviera fuerza. Si no hubiera hambre, miseria y alcahuetería en ciertos hogares… si no hubiera falta de oportunidades estoy seguro no tuviera tanta trascendencia, y quienes  se atrevieran a romper la tranquilidad quedarían desnudos ante la comunidad…

Hoy señalamos a estos jóvenes, y no niego que el odio que generan por darnos miedo y abusar de nuestra cobardía se lo han ganado, pero no es llenando los cementerios de cabezas con precios,  como en el antiguo oeste.  Tenemos la solución, es posible, es claro el axioma: «Violencia genera más violencia», y el resentimiento de ver a su ser querido muerto sin importar la condición que sea genera más resentimiento.

No aplaudo su manera de vivir una corta existencia, no aplaudo su matoneo, su altanería, ni  que desconozcan la autoridad hogareña ni la del Estado, aunque la del Estado la tenga entredicho, pues en aras de la grandeza de unos pocos los ha abandonado y solo ahora que son problemas quiere escucharlos, hay es que hacer un trabajo social desde el momento de su uso de razón para que no sean caldo de cultivo nocivo a futuro.

La educación es la clave; atención a las madres en sus necesidades insatisfechas, seminarios, brigadas de salud, programas especiales a las niñas para evitar embarazos precoces. A ellos opciones de trabajo comunitarios y deportivos donde se haga un seguimiento objetivo de sus destrezas y guiarlas para bien, estimular sus ambiciones personales,  sin paternalismo. Se necesita un estado que premie el buen comportamiento y castigue  la falta de compromiso.

Hoy los señalamos, hay quienes piden plomo por sus cabezas, no los culpo, a lo mejor fueron asaltados en su buena fe, honra, bienes y masacrados en sus físicas partes y sentimientos más profundo y eso duele. A mí también me duele, pero no olvidemos que también hemos perdonado a muchos que han creado hechos que nos han costado sangre, sudor y lágrimas a través de nuestra atribulada historia…

Yo, aunque señalado como padre, abuelo y educador, abogo por una salida negociada, pues hoy acusamos, pero no sabemos que nos tiene deparado el destino en nuestro entorno familiar. Dolido pero con la fe del carbonero que esto tiene que cambiar.

Con afecto… Roco…

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