Opinión | La maravilla de la radio

 

OPINIÓN | JAIRO BANQUETT

Comunicador social periodista 

A propósito del Día Mundial de La radio, me puso a recordar el trasegar de mi vida en el oficio de locutor y periodista, y los referentes regionales que tengo, como Edgar Francisco Astudillo Vásquez, en mi natal Montería y Marino Valenzuela Aguilar «El nativo inconforme, la voz de los que no tienen la palabra» .Q.E.P.D., y Jorge Luis Henao Bolívar; los primeros amigos que hice al llegar a Turbo hace 39 años.

El 13 de febrero, como Día de La Radio, fue proclamado en 2011 por los Estados Miembros de la UNESCO, y adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2012, como homenaje al día en que esa organización prendió su emisora en 1946.

La radio en Colombia está definida en las categorías de radio Comercial, radio de Interés Público y Radio Comunitaria. Esta última fue conquistada después de muchas luchas de los radio-apasionados, alcanzó gran apoyo en el desarrollo del artículo 20 de La Constitución Política de Colombia de 1991, al elevar el derecho a la información como fundamental, y logró vida jurídica el 3 de agosto de 1993, el día de la radio comunitaria.

La radio es una maravilla, no importa en qué categoría se clasifique para efectos burocráticos o leguleyos. La radio en el caso colombiano ha marcado a la población, ya desde Radio Sutatenza, la que llevó el bachillerato por radio de la mano del padre Salcedo a los campos de nuestro País, o Todelar, con las radionovelas de Arandú, Kalimán, La Ley Contra El Hampa, La Simpática Escuelita Que Dirige Doña Rita. O las trasmisiones de las vueltas a Colombia en bicicletas, los torneos de béisbol o futbol, y hasta la ida del hombre a la luna.

En esa radio comercial iniciamos nuestra pasión, la radio vendió olores, sabores, y colores. La radio puso la gente a soñar, y también desde el periodismo desde la radio puso a la gente a pensar, y a opinar. Claro con privilegios para unos cuantos, pues la radio tradicional nos enseñó que solo quienes tenían voces graves, educadas, entonadas, de buen timbre y agradable al oído podían hablar por ellas.

Otro grupo de privilegio era el poder, los militares y policías de rango, los gobernantes, los dueños de las empresas, los políticos, pero si el pueblo se expresaba, como personas o representando organizaciones alternativas al poder, eran consideradas subversivas, entendiéndose subversión, como el cambio de unas ideas o valores por otros en relación con un aspecto de la sociedad.

Así nació la Radio Comunitaria, para darle vida a lo que se había ganado en el papel, el derecho a la palabra para los seres humanos y su diversidad para ampliar o construir democracia en medio de la polarización y la sinrazón.

Esa radio en la mayoría de los pueblos es el medio más consumido, llega a todos los rincones con expresiones de todas las voces. La radio, no importa su categoría debe servir a la sociedad con diversidad de programas, opiniones, información y contenido.

Con razón este 2020, la UNESCO, llamó a defender la diversidad, en las salas de redacción como en las ondas. Abogar por el pluralismo en la radio, de modo que haya una combinación de medios públicos, privados y comunitarios. Fomentar la representación en la sala de redacción. Promover la diversidad de los contenidos editoriales y los tipos de programas para que reflejen la variedad de los públicos.

La conquista del derecho al pan y la palabra ha costado vidas de hombres valiosos, como Marino Valenzuela, y otros, como en mi caso la libertad, pero estamos orgullosos de haber escogido hacer radio, como parte de nuestro proyecto de vida.

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