Opinión | Derecho a vivir tranquilos

OPINIÓN | TOMASA MEDRANO RAMOS

Docente y líder afrodescendiente de Turbo


Considerando que el sueño de toda persona, comunidad, grupo y/o sociedad, es tener como meta vivir y disfrutar de la tranquilidad, todos estamos llamados a defenderla en cualquier lugar donde estemos.

Esta apuesta es sana, en la medida que procura el equilibrio social, la satisfacción de las necesidades básicas, el aprovechamiento racional de los recursos naturales, el respeto entre unos y otros, el reconocimiento de valores y principios que nos rigen como país, el conocimiento de nuestra Constitución (para que se cumpla lo allí contemplado). Además del compromiso que como ciudadanos nos asiste, porque exigimos derechos en voz alta pero no cumplimos deberes y estamos esperando que sean otros los que actúen, propongan y gestionen para que nos llegue todo listo sin mover un dedo.

Nos falta enamorarnos de los territorios en los que hemos crecido, hay que sentirlos más nuestros, parte de la vida misma, en donde nos formamos, hemos sido felices y también afrontamos situaciones difíciles que no queremos que se vuelvan a repetir, porque la crudeza de la guerra es devastadora en todo el sentido de la palabra.

Sembremos nuevas prácticas de tolerancia, diálogos en medio de las diferencias, concertemos, conciliemos para que entre todos podamos cuidar, proteger, salvaguardar y conservar los territorios como el legado que dejaremos a las nuevas generaciones, para que los puedan recibir en mejores condiciones de las que nos tocó a nosotros.

Los entregaremos en armonía, con proyección a nivel nacional e internacional, donde todos quieran venir a conocer, disfrutar, invertir y posibilitar otras fuentes de empleabilidad para los habitantes. Que la palabra DESARROLLO tenga sentido y significado para los nativos, porque no podemos seguir soñando unas cosas y viviendo otras realidades en la práctica.

Todos los días son espacios óptimos para abonar a la posibilidad de vivir tranquilos con nosotros mismos, la familia, los vecinos o el sector, y así poco a poco ampliar el espectro. No podemos perder la fe en que podemos vivir tranquilos, hay que sumar voluntades. Es un derecho que debemos EXIGIR. Pero cada ciudadano adquiere compromisos con su país y siempre debe velar por dejar en alto con sus actuaciones el nombre de su familia y la región que habita.

Como lo he reiterado en este espacio, pienso que cada uno debe ser responsable de lo que hace, cada uno debe hacer su tarea con todas las de la ley. Yo estoy haciendo la mía, espero que usted también.

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