Opinión | Quédate en casa

OPINIÓN | TOMASA MEDRANO RAMOS

Docente y líder afrodescendiente de Turbo


Hoy queda demostrado una vez más que la casa resulta ser el lugar seguro desde el cual podemos hacerle frente a esta crisis de salud por las que atraviesa el mundo, si lo hacemos de forma consciente y responsable. El aislamiento es un acto de solidaridad y de gran humanidad.

Nos habíamos olvidado de la casa, sitio aburrido para algunos, que no saben qué hacer desde ahí, y que se sienten como prisioneros o torturados. Precisamente nos toca resignificar no solamente la casa, sino lo que podemos hacer y enfrentar unidos como familia.

La casa como espacio de encuentro, reunión, pensamiento, creatividad, humanidad, calor y esperanza.

En el artículo anterior compartí algunas actividades que se podían realizar en familia, como la lectura, escritura, pintura de cerámicas, tejidos artesanales, juegos en grupo, cine familiar, videollamadas, chat grupal, entre otros. Además, rutinas de ejercicios, aeróbicos, meditación, ayunos, autorreflexión, dietas y recetas saludables para degustar con los seres más queridos.

Es importante programar las actividades del día y sus responsables, evitando la sobrecarga de muchas mujeres a las que les toca la mayoría de las actividades dentro del hogar debido al machismo que se vive y se sigue transmitiendo.

Los hombres deben entran a la cocina y deben aprender a hacer oficios domésticos (lavar, cocinar, organizar la casa, atender y cuidar a los niñ@s), para bajarle desgaste a sus compañeras, quienes en vez de disfrutar de la estadía de toda la familia en casa, sienten una “locura”, y no ven la hora en que todo pase.

Triste pero esa es la realidad… necesitamos concientizar más a cerca de la equidad de género.

Esta medida preventiva de cuarentena por lo del COVID-19 nos debe servir para que revivamos el amor familiar, retomemos los diálogos que dejamos inconclusos, decirle a los hij@s lo importante que son y devolver esa esperanza que parece estar perdida en la mitad de la indiferencia y el orgullo.

El llamado es a la unidad, al desarrollo de las actividades compartidas, a la planificación y programación de actividades individuales y grupales, destinando el tiempo para la higiene personal, la del hogar, la preparación e ingesta de alimentos, realización de tareas y pausas activas, de esta manera cumplimos con la medida, nos cuidamos y compartimos en familia… lo que hacemos tiene un propósito que nos beneficia a tod@s.

TE INVITO A QUE TE QUEDES EN CASA.

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