OPINIÓN | RAFAEL ROMAÑA «ROCO»
A llegar a esta fecha de un gobierno central, con varios paros de todo tipo y los que faltan, no puede uno dejar de sentirse frustrado con encuestas en contra, teniendo los medios a su favor. Se siente uno desesperanzado, pues eso indica una mala gestión, y se siente más desolación al saber que las cosas aunque las maquillen seguirán peor.
No hay equidad con los otros asalariados del País, pues a los comunes y hasta altos ejecutivos sólo se les acepta un periodo de prueba, y vaya que ironía, al que debiera estar más preparado, con resultados arriba de la nubes, le perdonamos casi dos años de chambonadas y aún seguimos esperando como borregos que haga un milagro. Duele decir que eso no sucederá aunque le eleven el ego, grado sumo no pasará nada.
Hay que reconocer que hay E.P.S. donde las cosas están bien; duele reconocer que hay algunas a las que el Gobierno les inyecta dineros constantemente y ese dinero no se refleja ni en una buena atención ni en salarios buenos y oportunos a sus empleados, sino que van a parar en la compra de grandes condominios y canchas de golf, donde sus directivos viven como pashas, mientras los niños se mueren de cáncer y los adultos de simples achaques en las puertas de sus clínicas y hospitales.
El dinero subsidiado solo sirve para los de arriba, aunque los de abajo se mueran con enfermedades que ellos en su argot maléfico llaman ruinosas; mientras ellos sigan dando dinero a las campañas políticas los abusos continuarán. El alto gobierno cerrará los ojos, y a ellos les importará un comino la buena salud de los asociados mientras los abnegados maestros, conductores, médicos, jueces y demás sigan mendigando mejoras salariales y calidad de vida…
No habrá justicia ni equidad mientras se siga judicializando el micro tráfico con saldos desastrosos para el ciudadano del rebusque y se perdone o escondan los laboratorios diplomáticos. No habrá equidad mientras las administraciones nuevas del orden que sea sigan mirando el espejo retrovisor para no arrancar, o simplemente no hacer nada en los cuatro años.
Tampoco habrá equidad, pues fundamentados en cosas del pasado no vislumbrarán un presente lleno de ejecutorias a motu proprio se le robarán en tiempo y en dudas recursos humanos, logísticos y sociales a los ciudadanos de a pie que esperan grandes reivindicaciones socio-económicas…
Mientras no se pueda levantar la voz como miembros cansados de tantas improvisaciones, se le robarán la equidad a nuestros pensamientos y terminaremos siendo esclavos de vana palabrería mediática, vendedoras de imágenes hechas en plastilina.
Con cariño se las dejo ahí… Roco…


