Opinión | Sobre La Playa y Junín

OPINIÓN | RAFAEL ROMAÑA «ROCO» 


En la mañana salí a comprar El Espectador, periódico de mis afectos, y después de hacerlo me senté en restaurante a comer huevos pericos con arepa redonda y chocolate espumoso.

La mesera me dice: «Buenos días negro, a la orden”. Yo ordeno y cavilé sobre la forma de la palabra negro, respiré tranquilo y reafirmé con orgullo que esa es mi raza.

Si perteneciera a esa secta afro donde disparan a cualquiera que les diga así, le hubiera contestado: “Oiga pálida. Yo me llamo Rafael Abelardo Romaña Caicedo Córdoba Recuero y no negro. Soy hijo del cacique Mutamba de la república Ashanti, por lo tanto le exijo llamarme señor”.

Desayuné con calma y me acordé que mandamos tanta vaina y nuestros apellidosen América son prestados. Por ejemplo, Romaña corresponde a una provincia italiana. El patrón negrero era de allá.

Forman una alharaca cuando los tratan de esa forma y usan atuendos afros como túnicas, gorros, collares representativos y actúan como claritos. Además no han sufrido el racismo puro, pues siempre han sido aliados de los que supuestamente odian.

Racismo lo sufrimos los turbeños en los años 60 cuando salimos a estudiar al interior. Subíamos a un bus y todos se sonaban la nariz, como espantando un mal olor. Las mujeres aseguraban las carteras bajo el sobaco con fuerza, pues nuestra presencia alertaba posible atraco. Lugares, taxis y buses no atendían nuestro llamado.

A mi particularmente me frotaban la piel a ver si tenía betún. Es más, gente de nuestro pueblo blanqueaditos cruzaban de camino en las aceras de la ciudad para no saludarnos. En las paredes de universidades y colegios aparecían letreros denigrantes como: «Haga patria, mate a un negro».

Estos líderes negros de ahora viven en cómodos sillones. Viajan por el mundo dizque aprendiendo de la diáspora africana y algunos ni siquiera conocen las calles de su población negra, ni los grandes problemas y necesidades de sus pueblos de origen.

Se presenta exclusión y señalamientos, falta de oportunidades para los corraciales y hacen como los avestruces. Y si le dan oportunidades como becas o incentivos solo piensan en su secta de jerigonza rara a lo Bantú o qué sé yo. La demás negramenta que se joda, no reúnen los requisitos de discriminación.

Negros del mundo ¡uníos! con una sola convicción: Somos tan importantes como cualquier ser de éste planeta tierra, dele valor a su raza y no espere que unos seudo-líderes acomodados lo hagan por usted.

A propósito dirán: ‘Ajo Roco, comiendo en Junín con La Playa’. Eso era caché antes, ahora es una zona bonita, pero acechada por el vicio y la vergüenza en grado sumo.

Con afecto negroide… se las dejo ahí… Roco..

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