El hospital de Carepa no escapa a la grave crisis que atraviesa el sector salud en Colombia. En las últimas semanas, la sala de urgencias ha llegado a un punto crítico: la ocupación hospitalaria está colapsada y la falta de camas obliga a atender a pacientes en sillas plásticas, una situación que pone en evidencia las deficiencias del sistema.
Entre los afectados se encuentran personas con movilidad reducida, adultos mayores, mujeres embarazadas y madres con niños, quienes, en lugar de recibir atención en camillas o habitaciones adecuadas, deben esperar y ser valorados en condiciones precarias.
La sala de espera tampoco es suficiente para albergar a los acompañantes. Muchos se ven obligados a permanecer de pie o incluso sentados en el suelo durante largas horas, a la espera de información sobre el estado de salud de sus familiares.
Trabajadores del sector han manifestado que esta situación no solo vulnera la dignidad de los pacientes, sino que también dificulta la labor del personal médico y de enfermería, que debe ingeniárselas para prestar atención en medio de un espacio reducido y sin los recursos suficientes. La misma situación llevaron el colapso de urgencias de la clínica Chinita de Apartadó, hace pocos días, y la aglomeración en urgencias de Promedán.
La comunidad hace llamado urgente a las autoridades de salud departamentales y nacionales para que se adopten medidas inmediatas que permitan mejorar la infraestructura y garantizar una atención digna y oportuna.


