El Gobierno Nacional, a través del Ministerio de Salud y Protección Social, expidió el Decreto 380 de 2026, mediante el cual se establece la adición obligatoria de vitaminas y minerales a alimentos de consumo masivo como la harina de trigo, la harina de maíz y el arroz.
La medida busca mejorar la nutrición de la población y reducir las deficiencias de micronutrientes que afectan a millones de colombianos, sin necesidad de modificar sus hábitos alimenticios. Con esta estrategia, productos cotidianos como el pan, las arepas y el arroz incorporarán nutrientes esenciales durante su proceso de producción.
Según el Ministerio de Salud, en Colombia hasta el 36 % de los preescolares presentan deficiencia de zinc, mientras que el 44,5 % de las gestantes padecen anemia por falta de hierro, lo que evidencia la necesidad de este tipo de intervenciones en salud pública.
La entidad explicó que los nutrientes añadidos tendrán altos niveles de absorción y no modificarán el sabor, olor ni apariencia de los alimentos. Además, el proceso estará regulado para evitar consumos excesivos y se articulará con otros programas de nutrición.
De acuerdo con el análisis de impacto, esta medida podría aportar hasta el 68 % del requerimiento de zinc en gestantes, cubrir el 84 % de las necesidades de hierro en adultos y contribuir con el 40 % de la vitamina B2 en adolescentes.
El decreto se enmarca en la Ley Estatutaria de Salud, el Plan Decenal de Salud Pública 2022–2031 y la política de seguridad alimentaria y nutricional, modernizando una regulación vigente desde hace más de 30 años.
Con esta decisión, el Gobierno busca reducir desigualdades en salud, prevenir enfermedades asociadas a deficiencias nutricionales y mejorar la calidad de vida de la población.


