El presidente Gustavo Petro entregó oficialmente el Colegio-Universidad de la vereda Bracitos, en el municipio de El Tarra, una de las obras educativas más importantes para el Catatumbo y el oriente del país.
El proyecto integra formación básica, media y superior en un solo campus, beneficiando a cientos de jóvenes que ahora podrán acceder a educación técnica, tecnológica y profesional sin tener que salir de su territorio.
El nuevo centro educativo atenderá a 391 estudiantes de colegio y a 220 jóvenes en programas de educación superior, convirtiéndose en un eje estratégico para el desarrollo rural y la construcción de paz en una región históricamente afectada por el conflicto armado.
Infraestructura educativa para transformar el Catatumbo
El Colegio-Universidad fue construido sobre un lote de 5.600 m² con una inversión de $7.650 millones, y atenderá a comunidades de El Tarra, El Carmen, Hacarí, San Calixto, Sardinata, Teorama y Tibú, incluidas poblaciones campesinas e indígenas, entre ellas el pueblo Barí.
La infraestructura incluye 11 aulas modulares con ventilación natural. Planta de procesos agroindustriales para la transformación de cacao, plátano, yuca y frutas tropicales. Laboratorios equipados de biología, microbiología, física y química. Sala de sistemas y biblioteca con zonas de estudio.
Áreas de bienestar estudiantil: psicología, enfermería, deportes, danzas y música. Oficinas administrativas, sala de profesores y baterías sanitarias nuevas, con unidades para movilidad reducida. Cancha multideportiva, cerramiento perimetral, zonas verdes, senderos y sistema sanitario autónomo.
Este modelo de “colegio-universidad” permite que estudiantes de grados superiores puedan iniciar su educación profesional dentro del mismo campus, reduciendo brechas históricas en acceso a la educación superior.
Cumplimiento del Pacto Social por el Catatumbo
La entrega de esta obra se enmarca en los compromisos del Pacto Social por el Catatumbo y del decreto de conmoción interior, que prioriza inversiones integrales en los territorios más afectados por la violencia y el abandono estatal.
En paralelo, el Gobierno también entregó en Tibú el Colegio Nuevo Tibú, una institución construida con apoyo de la Fundación Pies Descalzos, con una inversión total de $21.335 millones.
El nuevo plantel atenderá a más de 1.200 estudiantes por año en una infraestructura de 9.600 m², edificada en un lote donado por Ecopetrol.
“La educación es un pilar de la paz”: presidente Petro
Durante la inauguración, el presidente Petro destacó que su Gobierno ha hecho la mayor destinación presupuestal a la educación en la historia del país:
“La mayor parte del presupuesto nacional hoy se invierte en educación pública. Cuando llegué a la Presidencia eran $50 billones, hoy vamos en $88 billones. Este es un esfuerzo para construir una Colombia grande”.
Petro recordó que el modelo de colegio-universidad nació como una propuesta implementada cuando fue alcalde de Bogotá y que se inspira en sistemas educativos europeos que permiten a los estudiantes obtener títulos universitarios desde el mismo colegio.
El mandatario resaltó que ya hay 1.800 jóvenes cursando educación superior en el Catatumbo, y anunció que la meta es abrir más sedes universitarias en la región:
“Queremos demostrar que la paz es transformar el territorio. Cuando un territorio es parte del progreso social de Colombia, no habrá guerra, sino posibilidades de diálogo y paz”.
Petro propuso abrir facultad de medicina en el Catatumbo
El presidente hizo un especial llamado para que dentro de la oferta educativa del nuevo campus se incluya la carrera de Medicina, insistiendo en que cualquier joven del Catatumbo debe poder estudiar sin tener que pagar matrículas impagables:
“El amor eficaz es que cualquier hijo o hija de campesino pueda estudiar gratuitamente medicina. Estamos abriendo facultades para que médicos y médicas del pueblo cuiden la salud de la gente”.
Un avance histórico
Con estas obras, el Gobierno busca transformar el Catatumbo a través de la educación, garantizando acceso real y gratuito a oportunidades que antes eran impensables para miles de jóvenes rurales.


