Petro fijó postura de diálogo y cooperación en la reunión con Comisión Asesora de Relaciones Exteriores


El presidente Gustavo Petro reafirmó la política exterior de Colombia basada en el diálogo, la cooperación y el respeto al derecho internacional. Ex mandatarios Santos, Samper y Gaviria respaldaron la línea institucional del país.


El presidente Gustavo Petro Urrego fijó oficialmente la postura internacional de Colombia basada en el diálogo, la cooperación y la construcción de consensos, tras presidir una sesión extraordinaria de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores en la Casa de Nariño.

Al término del encuentro, el Gobierno reiteró que la política exterior colombiana se rige por la defensa irrestricta del derecho internacional, el respeto a la Carta de las Naciones Unidas y la condena a cualquier acción que implique el uso de la fuerza o la invasión militar de un Estado soberano.

Durante la sesión, el mandatario subrayó la importancia de mantener una agenda activa con los Estados Unidos y con la comunidad internacional, basada en el respeto mutuo y en objetivos compartidos para la región.

La Comisión reafirmó que la posición del país se sustenta en los principios históricos de la diplomacia colombiana: legalidad internacional, solución pacífica de las controversias y respeto a la soberanía de los pueblos.

En este contexto, los expresidentes Juan Manuel Santos, Ernesto Samper y César Gaviria coincidieron ante los medios de comunicación en la necesidad de preservar una postura de Estado, por encima de diferencias políticas, destacando que la política exterior debe ser un asunto de unidad nacional.


Santos resaltó la importancia de mantener canales diplomáticos abiertos y el respeto por el derecho internacional; Samper enfatizó que América Latina debe consolidarse como territorio de paz; mientras que Gaviria llamó a proteger la tradición diplomática colombiana basada en la prudencia, el multilateralismo y la búsqueda de consensos.

La Comisión abordó además la urgencia de avanzar hacia una nueva cooperación hemisférica frente a problemas estructurales como las drogas, el crimen organizado y las economías ilegales, dejando atrás enfoques exclusivamente represivos y priorizando políticas integrales centradas en el desarrollo, la salud pública y la corresponsabilidad internacional.

Finalmente, se respaldó la visión de América Latina y el Caribe como territorio de paz, vida y cooperación, subrayando que la estabilidad regional solo puede construirse mediante la integración, el fortalecimiento de los mecanismos multilaterales y el respeto al derecho internacional.

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