Petro ordenó recuperar La Ciénaga Grande e identificar diques y jarillones

El presidente Gustavo Petro además de su visita a Lorica el viernes 27 de febrero del año 2026, realizó un sobrevuelo por las zonas inundadas del bajo Sinú, en el departamento de Córdoba, tras la emergencia ocasionada por el frente frío que afectó a 25 de los 32 municipios de ese  departamento.

Desde el aire, el mandatario evidenció la magnitud de las afectaciones y llegó de manera sorpresiva al corregimiento de San Sebastián, en Lorica, donde, según expresó en su cuenta de X, fue recibido con muestras de afecto por parte de la comunidad.

“Estuve en el área de desastre en el bajo Sinú. Llegué de sorpresa al corregimiento de San Sebastián, en Lorica, inundado. Se armó una manifestación de amor. Se organizan los pescadores para rescatar la Ciénaga Grande”, escribió el jefe de Estado.

Recuperación de la Ciénaga Grande

El presidente reiteró su denuncia sobre la desecación de más de 50 mil hectáreas de ciénagas y cuerpos de agua para convertirlas en haciendas ganaderas, y volvió a insistir en la necesidad de recuperar la Ciénaga Grande del Bajo Sinú.

Durante un consejo de ministros realizado en Montería el pasado 9 de febrero, Petro ya había advertido sobre esta problemática ambiental.

En uno de sus mensajes, convocó a la población de San Sebastián a apoyar físicamente la recuperación del ecosistema, con el fin de restablecer los flujos naturales del agua en la región.

“Así, con el apoyo del pueblo se limpian los caños que permiten recuperar el flujo del agua en la región del bajo Sinú”, expresó.

Derrumbe de jarillones

El mandatario también se refirió a la necesidad de remover diques y jarillones que, según explicó, han alterado el curso natural del agua.

“Ante la crisis climática los jarillones no sirven, siempre el agua dominará la ingeniería humana. Ante cada vez más aguas en momentos inesperados, lo que sirve es dejar el espacio al agua. Si se restablece la Ciénaga Grande, Lorica estará más protegida”, manifestó.

Además, convocó al campesinado de Córdoba y Sucre a trabajar bajo la dirección de la Agencia Nacional de Tierras para identificar los puntos donde existan diques y jarillones que impiden el libre flujo hacia ciénagas y humedales, y agregó que,  ya comenzó la remoción de algunas de estas estructuras construidas para desecar terrenos.

“Así se puede recuperar el flujo normal del agua y hacer el territorio más resiliente a la crisis climática y sus olas cada vez más grandes de agua”, concluyó.

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