El presidente dijo que el grupo armado prioriza el poder sobre las rentas ilícitas, por encima de los compromisos de diálogo.
El presidente Gustavo Petro responsabilizó al Ejército de Liberación Nacional (ELN) de haber quebrantado el proceso de paz entre su Gobierno y esa guerrilla. Según el mandatario, la ruptura se produjo tras los ataques contra la población civil en el Catatumbo, Norte de Santander.
“Ustedes, al atacar a sangre y fuego a civiles de manera sistemática en el Catatumbo, rompieron las conversaciones de paz con mi Gobierno”, escribió Petro a través de sus redes sociales.
El presidente afirmó que la motivación del ELN no es política ni revolucionaria, sino económica: “La decisión de romper ese proceso de paz por parte de ustedes, con la muerte de decenas de campesinos nortesantandereanos, se debió no a la necesidad de la revolución en Colombia, sino al mercado de las economías ilícitas que los hace competir con armas por el control de territorios.”
La declaración del mandatario se da en medio de la violencia en el Catatumbo, donde el ELN y las disidencias de las FARC, son señaladas de realizar masacres, desplazamientos y reclutamiento forzado, en la disputa territorial por el control del narcotráfico.
El proceso de paz con el ELN, inició en 2022, con el respaldo de países garantes como Noruega, Cuba, Venezuela y Brasil, incluía acuerdos bilaterales de cese al fuego, participación de la sociedad civil y planes para un desarme gradual. No obstante, las tensiones no cesaron del todo, y el grupo armado dejó ver la doble estrategia de negociar mientras expandía su influencia en los territorios.
El diálogo en fase crítica
Analistas del conflicto coinciden en que la ruptura es un retroceso en la búsqueda de la paz total, una de las banderas principales del actual Gobierno. Por su parte, organizaciones sociales del Catatumbo y otras regiones claman por que se ponga fin al fuego cruzado para evitar más víctimas civiles.
El ELN es la guerrilla activa más antigua de Colombia, aunque ha participado en intentos de diálogo con varios gobiernos, nunca ha firmado un acuerdo de paz definitivo, y sigue haciendo presencia en zonas del país, donde también operan disidentes de las FARC y bandas del narcotráfico.
